Julio César González, de 53 años, perdió a cinco familiares en los terremotos que el 24 de junio sacudieron Venezuela. Tras varios días de búsqueda, los encontró en Los Silos, un emblemático edificio del estado costero de La Guaira que se convirtió en una morgue improvisada. Decenas de personas llegan allí en busca de sus seres queridos. El epicentro de la tragedia sigue sumido en el caos, en un lugar que, según los habitantes, parece no tener Dios ni ley.
Denuncias de desidia y falta de apoyo oficial
“Esto, como usted está viendo, sin ningún tinte político, es una desidia total. No veo ningún tipo de respuesta por parte del Gobierno. No quiero hablar de uno ni de otro, pero aquí veo mucha gente, pero no veo humanidad”, dijo González a la agencia EFE. El hombre agradeció el apoyo de la comunidad internacional en las labores de búsqueda, rescate y remoción de escombros, que, según afirmó, han sido posibles pese a la “completa desorganización” de las autoridades.
Néstor Vásquez, de 49 años, también encontró allí a su cuñada. Fue gracias a una llamada telefónica que le avisó que había llegado una mujer con las características que él buscaba. Le contó a EFE que pudo reconocerla. Ella vivía en un edificio del sector de Tanaguarena que colapsó por completo tras los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudieron el norte de Venezuela. Vásquez, residente de Caracas, sostuvo que los funcionarios que trabajan en esta morgue improvisada han brindado apoyo, pese a que el personal es insuficiente.
Familias exigen mejor apoyo funerario y denuncian negligencia
“Lo que se tiene que mejorar de aquí en adelante es el apoyo funerario; en eso sí tenemos que hacer énfasis. Ya están donando las urnas, pero para el traslado a Caracas estamos buscando cómo hacerlo”. Coincidió con otras personas que han hablado en los medios al señalar que hubo desidia. “Aquí muchos perdieron a sus familiares por negligencia, porque la maquinaria debió llegar más temprano. Había personas vivas que, por no tener el apoyo necesario, quedaron tapiadas y murieron ahí mismo”, denunció.
Los rescatistas nacionales e internacionales continúan con la búsqueda de sobrevivientes entre los escombros, mientras algunos habitantes de La Guaira denuncian el retraso en la llegada de la ayuda.
Anuncios de Delcy Rodríguez tras la tragedia
Los sismos que hace cinco días afectaron Caracas y seis estados del norte del país han dejado, hasta el momento, 1.719 fallecidos, de acuerdo con el último balance del presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez. Su hermana, la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, está en el ojo del huracán por la falta de respuesta frente a la emergencia. Este lunes prometió que, antes de finalizar el año, habrá nuevas viviendas para quienes perdieron sus hogares.
“El Ministerio de Vivienda y Hábitat está elaborando proyectos para la construcción de viviendas en el menor tiempo posible. Habrá miles de soluciones antes de que finalice el año”, señaló Rodríguez durante la instalación del Estado Mayor para la Creación de Campamentos Transitorios y la Planificación de Construcción de Viviendas, transmitida por el canal estatal VTV. La mandataria dijo, además, que mantiene reuniones con expertos y organismos internacionales que están ofreciendo alternativas de alojamiento temporal.
También informó que ingenieros y arquitectos fueron desplegados en La Guaira, Miranda y Caracas para inspeccionar la habitabilidad de las viviendas afectadas por los terremotos del miércoles. “Es una labor que debemos abordar de manera conjunta e inmediata, porque no admite postergaciones. Por eso instalamos este Estado Mayor”, añadió.
Desolación y pesimismo entre los sobrevivientes
Pero lo que sienten los venezolanos es impotencia y dolor. Quienes sobrevivieron en La Guaira, la zona más afectada del país, observan el panorama con pesimismo. “Ya no hay nada para nosotros allá abajo. Es una ciudad en la que no se puede habitar, donde no hay agua, no hay luz, no hay edificios, no hay supermercados, no hay hospitales; no hay nada”, relató a EFE, con la voz entrecortada, Francis Martín, quien logró salir con vida del edificio donde vivía, en el sector de La Llanada, junto a su madre, que sufrió varias heridas mientras huía. Ahora ambas se hospedan en el hotel donde trabaja su madre y, según cuenta, allí las han tratado muy bien.
En la localidad de Caraballeda, Kisadia, de 52 años, sobrevivió porque una columna frenó la caída de una pared. Aunque sufrió heridas al golpearse la cabeza contra una reja y caer boca abajo, sus vecinos lograron ayudarla a salir mientras intentaba mover algunos escombros. Un pequeño ducto fue la única salida hacia la superficie. “Yo puse fuerza, fuerza, fuerza, y fue cuando logré sobrevivir”, contó a EFE. Posteriormente, aseguró que el jefe de Seguridad Ciudadana, Andrés Goncalves, la resguardó y recibió atención médica, alimentos y medicamentos. Después pudo reencontrarse con su hermana, cuya vivienda también sufrió daños en Altamira, al este de Caracas: “Hay que evacuar rápido y no pensar en lo material, porque yo perdí todo. Todos perdimos todo en La Guaira”.
¿Por qué la tragedia?
Según diversos análisis publicados por la prensa internacional, la devastación en La Guaira se explica, en parte, por la antigüedad de muchas edificaciones, pero también por el incumplimiento de las normas de construcción y por las características del terreno donde fueron levantadas. Tras el terremoto de 1967 se establecieron normas más estrictas para construir en zonas sísmicas. Sin embargo, muchas nunca se cumplieron.
Expertos consultados por la agencia Associated Press explicaron que gran parte de los edificios del norte de Venezuela fueron construidos entre las décadas de 1950 y 1960. Debido a su antigüedad y a los estándares de la época, muchos no cumplían las normas antisísmicas actuales, diseñadas para reducir el riesgo de colapso. A esto se sumó el tipo de construcción. Según AP, muchas edificaciones fueron levantadas con concreto en terrenos blandos, una combinación que favoreció que numerosos edificios colapsaran “como un acordeón” durante los sismos. Además, muchos de los inmuebles que se derrumbaron eran de construcción reciente. Ingenieros venezolanos sostienen que tampoco cumplían las normas estructurales vigentes.



