Colombia: agradecimientos tras elecciones y llamado a recuperar la justicia
Agradecimientos y llamado a recuperar la justicia en Colombia

El autor expresa su gratitud hacia el expresidente Álvaro Uribe, el registrador Hernán Penagos y el profesor Mauricio Gaona por su contribución a la defensa de la democracia durante el reciente proceso electoral. Describe el ambiente como un "fresquito" tras salir bien librados de un "farol irracional" frente a un proceso electoral engañoso, donde se eligió entre la libertad y un modelo "narcocomunista".

El papel de Uribe en la defensa de la democracia

Uribe, a pesar de soportar un juicio infame durante cuatro años, recorrió barrios, universidades y pueblos defendiendo la democracia de manera integral. Según el autor, su trabajo y doctrina encarnan los principios del colombiano común: trabajador, honrado y patriota, y gracias a ello existe una mayoría que conserva los valores fundacionales de libertad y orden.

La Registraduría y la integridad electoral

El autor agradece al doctor Hernán Penagos y al equipo de la Registraduría por su integridad y transparencia, que permitieron superar el "voto fusil" y la compra de conciencias en unas elecciones invadidas de ideología progresista destructiva. Lograron mantener el barco a flote durante comicios donde la soberanía soportó abusos de un gobierno que califica de ladrón y aliado con el crimen organizado.

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Aportes del profesor Gaona

El profesor Mauricio Gaona, durante su larga estadía, aportó claridad en la formación de conciencia sobre el peligro de cambiar el sistema de libertades y garantías sociales por un totalitarismo constitucional que implicaba la destrucción institucional y del Estado de derecho.

La justicia como pilar del Estado de derecho

El autor señala que, aunque pasó la elección y se salvó el sistema de libertades, el problema sigue vivo. Un pueblo gobernado por una clase política ingrata no puede desarrollarse. Si la justicia no recupera el equilibrio, la fuerza y la imparcialidad, Colombia oscilará entre la anarquía y la autocracia hasta caer en el totalitarismo.

Para corregir un sistema político corrupto, primero hay que despolitizar la justicia y los entes de control. Una democracia partidista no puede competir contra movimientos políticos armados, violentos, financiados por criminales, narcotraficantes, terroristas y contratistas corruptos. La seguridad respaldada por el sistema judicial es esencial para la convivencia y las instituciones democráticas.

Recuperar la seguridad y la funcionalidad judicial

El autor critica los "falsos procesos de paz" que generan inseguridad e impunidad. Propone recuperar la seguridad y la funcionalidad del sistema judicial. Una democracia sin justicia es una mentira donde el Congreso seguirá siendo corrupto y los gobiernos abusarán y robarán con sus aliados ideológicos.

Desde 2017, con los acuerdos de Cuba, el desconocimiento del referendo y la instauración de la JEP, el control de buena parte de la justicia está influenciado por el poderío económico de la droga. Es un suicidio democrático aceptar candidatos que representan sistemas totalitarios contrarios al ordenamiento constitucional. El país no puede otorgar participación política a violentos y corruptos, ni mantener una justicia paralela para indultar criminales y escarmentar a las Fuerzas Armadas.

Llamado a la acción

El autor concluye que es asunto de todos los colombianos exigir al nuevo gobierno, al Congreso y a las cortes seguridad, justicia y concertar agendas con el sector productivo para encontrar un propósito de país y un sendero de desarrollo que permita recuperar la dignidad, la soberanía y la convivencia.

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