Desobediencia civil de Iván Cepeda contra presidente electo genera controversia
Cepeda plantea desobediencia civil contra presidente electo

El planteamiento de la oposición política al nuevo presidente electo, Abelardo de la Espriella, ha comenzado de manera muy crítica incluso antes de su posesión. La controversia se centra en la posesión de De la Espriella, a quien el senador Iván Cepeda, derrotado por un margen muy pequeño en las pasadas elecciones, exige una serie de condiciones previas. Entre ellas, renunciar a su ciudadanía estadounidense y recibir confirmación de la DEA y la CIA de que no ha sido agente colaborador. Sin embargo, estos requisitos no están contemplados en la ley ni en la Constitución colombiana.

El comunicado de Iván Cepeda y su llamado a la desobediencia

En su cuenta de X, el senador Cepeda publicó un comunicado donde afirma que no se prestará para una “violación de nuestra soberanía” y que emprenderá “el camino de la desobediencia civil pacífica que implica no reconocer la autoridad de alguien que no responde a la defensa de la soberanía nacional”. Asimismo, pide a sus más de 12 millones de votantes que “desconozcan pacíficamente cualquier orden de alguien que no responde a la condición de guardián de nuestra Constitución”. Según Cepeda, Abelardo de la Espriella “no debería posesionarse como presidente de la República” y, de hacerlo, su posesión sería “ilegal e ilegítima”.

Gravedad del anuncio y sus implicaciones

No se puede subestimar la gravedad del anuncio del senador Cepeda. Es la voz más visible de la oposición, después del presidente Gustavo Petro, y un hombre que acaba de recibir una votación histórica para la izquierda colombiana. La decisión de no reconocer al próximo presidente y pedir que se desobedezcan las órdenes del ejecutivo implicaría, de llevarse a cabo, paralizar el país. ¿Está justificada esa medida tan potente y dolorosa? En esencia, no.

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Argumentos de Cepeda y su falta de base legal

Según el senador Cepeda, el juramento que hizo el presidente electo al recibir la ciudadanía estadounidense le genera un conflicto de interés. En sus palabras, “ante cualquier conflicto entre la soberanía constitucional de nuestro país y la de EE. UU., De la Espriella tendría que tomar partido por esta última”. También solicita que “las autoridades estadounidenses deben aclarar si el señor De la Espriella ha sido o es agente o colaborador de la DEA, de la CIA o de cualquier otra agencia de seguridad de los Estados Unidos”, y menciona cuestionamientos sobre clientes pasados del futuro presidente. Sin embargo, ninguno de estos hechos impide la posesión del presidente. No existe una prohibición constitucional sobre tener doble ciudadanía para llegar a la Casa de Nariño. En Colombia, por ejemplo, Bogotá fue liderada por dos personas con ciudadanía estadounidense, Enrique Peñalosa y Samuel Moreno, sin que tuvieran que renunciar a ella para posesionarse.

Crítica a la desobediencia civil como herramienta política

Se puede discutir que el juramento exigido por Estados Unidos es problemático para un presidente colombiano. El presidente electo, Abelardo de la Espriella, debería escuchar esa preocupación, que no es solo del senador Cepeda. Sin embargo, calificar su eventual posesión de “ilegal” es un despropósito. La desobediencia civil está pensada para momentos extremos de abusos claros al orden constitucional, no para dar golpes de opinión cuando un gobierno ni siquiera ha comenzado. Si hay cuestionamientos, existen los jueces y los procesos adecuados para expresarlos. ¿Esta es la “oposición serena” que se prometió para estos cuatro años? ¿Se seguirán atizando los fuegos de la polarización y el debilitamiento institucional?

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