En una columna publicada en este diario, la historiadora Tatiana Acevedo Guerrero traza un paralelo entre el candidato presidencial Abelardo de la Espriella y el expresidente Julio César Turbay Ayala. Según Acevedo, De la Espriella encarna un nuevo turbayismo: urbano, camaleónico, pragmático, chambón y viajero, en contraste con el uribismo, que ella describe como hijo del latifundio y la colonización antioqueña.
El legado de Turbay y el Estatuto de Seguridad
El artículo recuerda la figura de Alfredo Vásquez Carrizosa, abogado y defensor de derechos humanos, quien en 1980 calificó el Estatuto de Seguridad de Turbay como "el reflejo tardío del fascismo dependiente". Vásquez Carrizosa explicó que esta doctrina, inspirada en la seguridad nacional brasileña, subordinaba el desarrollo a la seguridad, restringiendo derechos humanos, sindicatos y protesta social en favor del gran capital, con respaldo de Estados Unidos.
El Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos denunció que el Decreto 2004 de 1978 criminalizaba la protesta laboral, permitiendo arrestos de hasta seis meses y detenciones masivas durante el paro cívico de ese año, llegando a usar coliseos y plazas de toros como centros de reclusión. El Decreto 1170 eximía de responsabilidad penal a miembros de la fuerza pública por homicidios en operaciones contra extorsión, secuestro y narcotráfico, lo que llevó a excesos como el asesinato de siete personas en el barrio Contador de Bogotá.
Contrapesos y críticas en los años 70
A pesar de la represión, existieron contrapesos institucionales: la Corte Suprema respaldó solo parcialmente el Decreto 1170. El expresidente Carlos Lleras Restrepo propuso un Ministerio de Defensa civil y denunció "torturas leves, graves y mortales". Darío Echandía habló de una dictadura, y Alberto Lleras Camargo de una "monarquía".
De la Espriella y el nuevo turbayismo
Acevedo señala que hoy Felipe Zuleta Lleras, nieto de Lleras Camargo, promueve en una columna el voto por un nuevo turbayismo, al que califica de homofóbico, carismático y mentiroso. La autora sugiere que la columna pudo haber sido escrita por inteligencia artificial. De la Espriella, candidato de Miami, es comparado con Turbay: urbano, camaleónico, pragmático, chambón y viajero. Turbay popularizó el corbatín con bolitas; De la Espriella tiene su propia marca de ropa con fedora y pañuelo de bolsillo.
El humor de Turbay es recordado: en Francia en 1979, ante preguntas sobre violaciones de derechos humanos, respondió que el único preso político era él, encerrado en Palacio, y que nunca había sido torturado, ni siquiera con la "mentirosa campaña" contra el país.
Testimonios de tortura bajo el gobierno de Turbay
Ese mismo año, una comisión de la Cámara de Representantes recorrió Barrancabermeja, La Rochela, Puerto Parra y Campo Capote, recogiendo testimonios de campesinos: vendados, colgados de los pies, quemados con cigarrillos, sometidos a la "prueba del pozo" y amenazados de muerte si no informaban sobre la guerrilla. Mientras el presidente hacía chistes en París, en el Opón y el Carare los campesinos firmaban boletas de "buen trato" tras días de tortura. Sobre Roberto Giraldo López, el informe anota: "Sacado de la casa en la noche del 18 de agosto, no aparece".



