El 7 de agosto se posesionará un nuevo gobierno y, como suele ocurrir en Colombia, la conversación sobre educación superior arrancará por donde siempre: cupos, presupuesto y reformas pendientes. Todo eso es necesario, pero ya no es suficiente. El Gartner Quarterly Emerging Risk Report (Q1 2026) advierte que los riesgos emergentes dejaron de ser eventos aislados y se convirtieron en factores estructurales que comprometen la sostenibilidad y la competitividad de las organizaciones. La educación superior colombiana no es la excepción; es, quizás, uno de los sectores más expuestos. A continuación, se proponen cinco frentes de atención.
Riesgo económico: el principal desafío educativo
El bajo crecimiento prolongado y la volatilidad macrofinanciera, identificados como el principal riesgo emergente de 2026 según Gartner, se traducen en menor capacidad de pago de las familias, crédito educativo más costoso y mayor deserción. La política de fomento debe blindar la financiación de la demanda, empezando por una reingeniería seria del crédito educativo, y dar reglas estables para que las instituciones de educación superior (IES) diversifiquen ingresos: educación continua, microcredenciales y formación a lo largo de la vida. Depender casi exclusivamente de la matrícula de pregrado es hoy su principal vulnerabilidad.
Agentic AI: la inteligencia artificial autónoma sin regulación
La Agentic AI, inteligencia artificial autónoma, llegó antes que la regulación. Sistemas que deciden y actúan sin supervisión humana directa traen fraude académico sofisticado, erosión de la integridad evaluativa y vacíos de gobernanza. Colombia necesita, con urgencia, lineamientos nacionales de uso ético de la IA en educación superior. La respuesta no puede ser prohibir, sino gobernar: quien lo haga bien convertirá el riesgo en ventaja competitiva.
Ciberseguridad: un asunto de confianza pública
Los ataques potenciados por IA, ransomware, suplantación y deepfakes amenazan los historiales académicos, los datos financieros y la propiedad intelectual. Un sistema cuyas credenciales pueden falsificarse pierde legitimidad ante estudiantes y empleadores. El sector educativo debe entrar, de manera explícita, en la estrategia nacional de ciberseguridad, con mecanismos confiables de trazabilidad digital de títulos.
Brecha de talento docente: el cuello de botella silencioso
La aceleración tecnológica supera la capacidad de adaptación humana y genera rezago curricular y obsolescencia institucional. De poco sirve hablar de transformación digital sin rutas serias de reskilling del profesorado. Ninguna reforma prospera si quienes deben implementarla en el aula quedaron atrás.
Fragmentación geopolítica: cambia la internacionalización
La geopatriation, la relocalización de tecnología y conocimiento por bloques, restringe la cooperación abierta y la movilidad académica. La respuesta estratégica es fortalecer las alianzas en América Latina y el Caribe, y una diplomacia educativa que no dependa de un solo bloque.
Anticipación como eje estratégico
El común denominador es uno solo: anticipación. Las organizaciones que liderarán esta década, insiste Gartner, son las que convierten los riesgos en oportunidades mediante respuestas tempranas y deliberadas. El gobierno entrante debe asumir la gestión de riesgos del sector no como un reporte periódico, sino como instrumento central de la estrategia nacional. Puede administrar la coyuntura o anticipar la transformación. La diferencia se medirá, en cuatro años, en cobertura, permanencia y pertinencia. Y esa cuenta, como siempre, la pagarán o la cobrarán los estudiantes.



