En un contexto donde las empresas enfrentan transformaciones impulsadas por la inteligencia artificial, nuevas formas de trabajo y cambios en las expectativas de los empleados, el liderazgo vuelve a ocupar un lugar central en la agenda corporativa. Para Santiago Íñiguez, presidente de IE University, uno de los mayores errores que pueden cometer los directivos es asumir que siempre tienen la razón. En conversación con Portafolio, el experto en management reflexionó sobre las virtudes que deben cultivar los líderes, los riesgos de la arrogancia en las organizaciones, la relación entre filosofía y gestión empresarial, y el papel que seguirá desempeñando el talento humano en la era de la automatización.
La trayectoria de un líder multidisciplinario
Íñiguez describe su carrera como heterodoxa y no lineal. Desde muy joven sintió una fuerte vocación por la educación, incluso cuando enseñaba a sus hermanos pequeños. Estudió Derecho, realizó un doctorado en Filosofía Moral y Política, cursó un MBA y trabajó como consultor. Esta formación multidisciplinaria le ha permitido conectar áreas que parecen alejadas, como la filosofía y el management. Para él, el management es filosofía en acción, ya que detrás de cada gran decisión empresarial hay una visión del mundo, valores y principios.
Aprendizaje desde la práctica
El presidente de IE University destaca que, aunque los libros son fundamentales, gran parte del aprendizaje sobre dirección se adquiere en la práctica. Antes de asumir la presidencia, ocupó diversos cargos como director del MBA, director del Executive MBA, responsable del claustro, director de admisiones y relaciones internacionales, decano de la escuela de negocios y miembro de distintos órganos de gobierno. Esta experiencia le ha brindado una visión integral de la gestión institucional.
La filosofía como escuela de liderazgo
Íñiguez relaciona la filosofía con el liderazgo empresarial, incluso utilizando la Divina Comedia de Dante como ejemplo. Explica que los seres humanos viven corrigiendo defectos y desarrollando virtudes, influenciados por Aristóteles, quien sostenía que la virtud se encuentra en el punto medio entre dos extremos. Por ejemplo, entre la arrogancia y el abatimiento está la autoestima equilibrada, esencial para liderar personas.
El defecto más recurrente: la arrogancia
Para Íñiguez, la arrogancia es el defecto que más dificulta la dirección de personas, ya que impide escuchar. Muchos directivos creen que siempre tienen razón o sienten la necesidad de demostrarlo constantemente, lo que los lleva a dejar de escuchar. Recomienda que los líderes hablen al final de las reuniones, no al principio, como señal de inteligencia y elegancia intelectual.
Otros defectos problemáticos en las organizaciones
Además de la arrogancia, Íñiguez señala la envidia como un defecto difícil de reconocer, que se manifiesta como tristeza por el éxito ajeno. También menciona la ira, aunque reconoce que hoy es menos aceptable que los líderes griten o humillen a sus colaboradores. Sin embargo, advierte que no se debe confundir exigencia con agresividad, y anima a los estudiantes a acostumbrarse a tener jefes exigentes.
Desafíos actuales para los líderes
El principal desafío que enfrentan los directivos hoy es lograr estabilidad interior. Para dirigir personas y ayudarlas a alcanzar objetivos, es necesario tener equilibrio personal. Íñiguez destaca la importancia de cultivar virtudes, siguiendo a Aristóteles y Dante, para alcanzar serenidad, equilibrio y felicidad.
Bienestar y desempeño
El bienestar de las personas tiene un impacto directo en el desempeño. El éxito de un líder depende de su capacidad para dirigir personas, y para ello es necesario conocerlas. Citando a Peter Drucker, Íñiguez señala que lo que distingue a un gran líder no es solo interpretar cifras, sino entender cómo motivar a las personas.
La inteligencia artificial y el empleo
Íñiguez advierte sobre el riesgo de generar una profecía autocumplida al reducir contrataciones por la IA. Si bien muchas actividades serán automatizadas, la confianza, la experiencia, el criterio y la capacidad de interpretar matices siguen siendo humanos. La verdadera innovación, como pensar fuera de los esquemas establecidos, sigue siendo una capacidad esencialmente humana.
Consejo para emprendedores
El presidente de IE University anima a emprender, destacando que la experiencia emprendedora es fascinante. El verdadero emprendedor busca resolver problemas, crear valor y generar empleo, no enriquecerse rápidamente. Emprender es una actitud de contribuir a mejorar el mundo, una de las más necesarias hoy.



