Perú decidió finalmente darle una oportunidad a Keiko Fujimori, quien asumirá la presidencia en su cuarto intento electoral. La hija del expresidente Alberto Fujimori, condenado por crímenes de lesa humanidad, llega al poder tras vencer a Roberto Sánchez por una diferencia ínfima de 49.641 votos, equivalentes al 0,2% de los sufragios válidos. En sus tres campañas anteriores, Fujimori había perdido por menos del 1% frente a Ollanta Humala (2011), Pedro Pablo Kuczynski (2016) y Pedro Castillo (2021).
Resultados ajustados y cuestionamientos
El escrutinio se prolongó durante 22 días, un período considerado inaceptable que ha generado llamados a reformar el sistema de conteo. Sánchez desconoció los resultados, convocó a manifestaciones y anunció acciones internacionales. La nueva presidenta perdió en el territorio peruano: Sánchez obtuvo 32.014 votos más que Fujimori dentro del país, mientras que ella solo ganó en 9 de las 25 regiones. Su triunfo se debió a la diáspora: en consulados y embajadas, Fujimori superó a Sánchez por 81.655 votos, alcanzando el 50,1% de los votos válidos totales.
En su discurso de victoria, Fujimori reconoció la división del país: "Recibimos este resultado sabiendo que nuestro país está prácticamente dividido y tenemos la gran responsabilidad de escuchar a ambos lados", declaró.
Gobernabilidad y desafíos
A diferencia de gobiernos anteriores, Fujimori cuenta con mayorías en el Congreso, lo que podría darle margen de maniobra. Sin embargo, arrastra la inestabilidad política crónica de Perú y la herencia de su padre, que sigue siendo una herida abierta. Analistas señalan que en Perú opera una doble gobernabilidad: por un lado, la Presidencia vive en constantes choques con el Legislativo, lo que ha llevado a juicios políticos y destituciones; por otro, el poder económico mantiene al país a flote independientemente de las crisis. Esta dinámica convierte cada elección en un referendo sobre reclamos ciudadanos no atendidos.
La presidencia de Fujimori podría enfrentar problemas rápidamente, dado que el Congreso peruano no duda en iniciar procesos de destitución. Mientras tanto, Sánchez continuará desconociendo los resultados, profundizando la fractura política.
Contexto regional
Con el triunfo de Fujimori, se consolida el viraje hacia la derecha y ultraderecha en Sudamérica. El presidente colombiano Gustavo Petro declaró antes del conteo completo que Sánchez había ganado, lo que fue calificado como una indebida injerencia extranjera. Petro denunció comentarios similares de Donald Trump sobre las elecciones en Colombia. La diplomacia y el respeto entre países parecen haber quedado relegados en la política de hiperpersonalismos. En vísperas de las elecciones en Brasil, existe la posibilidad de que toda la región quede en manos de conservadores, lo que podría profundizar la fractura y división que Fujimori mencionó en su discurso.



