La Copa Mundial de la Fifa 2026 avanza favorablemente para Colombia, que tras liderar su grupo y vencer a Ghana, se prepara para los octavos de final. Sin embargo, la historia mundialista del país ha sido de altibajos, reflejando los desafíos económicos que ha enfrentado en los siglos XX y XXI. El Grupo Cibest, casa matriz de Bancolombia, analizó las enseñanzas de cada mundial para la economía colombiana y los retos actuales que podrían aprenderse de este torneo.
Chile 1962: el despertar de la industria
El debut de Colombia en el mundial de Chile 1962 coincidió con el inicio de la modernización económica. El país apostó por la sustitución de importaciones, fabricando sus propios productos para fortalecer el mercado interno. Se realizaron grandes inversiones en obras públicas, como electricidad y desarrollo regional. La economía crecía sólidamente, con baja inflación, pero dependía casi exclusivamente del café. El Estado controlaba fuertemente los negocios.
La lección clave, según Cibest, es que depender de una sola fuente de ingresos es peligroso. Basar el crecimiento en algo inestable, como el precio del café, hace frágil a la economía ante problemas externos. Diversificar la producción sigue siendo una tarea pendiente.
Italia 1990: la apertura al mundo
Tras casi 30 años sin mundial, el regreso en Italia 1990 simbolizó un cambio total en los negocios. Colombia abrió sus puertas al comercio internacional, eliminando barreras y reduciendo impuestos a productos extranjeros. Esto atrajo inversión y modernizó la economía, pero muchas fábricas locales no estaban preparadas para competir con productos más baratos o avanzados.
La lección, de acuerdo con Cibest, es que no basta con abrirse al mundo; hay que prepararse. Para que el comercio exterior funcione, el país debe invertir en capacitación, innovación y productividad. Sin ello, las empresas locales siempre estarán en desventaja.
Brasil 2014: la era de la prosperidad
El mundial de Brasil 2014 ocurrió durante la "era dorada" de la economía colombiana. Entre 2003 y 2013, el país creció a un ritmo cercano al 4,8 % anual, impulsado por altos precios del petróleo y otros productos de exportación. Colombia se convirtió en una de las economías más fuertes de la región, con fácil acceso a crédito, finanzas sanas y reducción de la pobreza.
La enseñanza clave, según el informe, es que el crecimiento solo perdura con orden y reglas claras. Se necesita disciplina fiscal (no gastar más de lo debido) y estabilidad jurídica. Además, los tiempos de bonanza deben usarse para fortalecer otros sectores y no depender solo del petróleo o la minería.
Mundial 2026: el reto de jugar bajo presión
Hoy, Colombia afronta el Mundial 2026 en un escenario económico más difícil. El crecimiento ha perdido fuerza por la reducción del gasto público y el consumo de los hogares. Los expertos han bajado la expectativa de crecimiento para este año a un 2,6 %. La inflación se espera que termine el año en un 6,4 %, presionada por los precios de servicios y el salario mínimo.
Para frenar la inflación, el Banco de la República ha mantenido las tasas de interés altas, proyectando que cierren el año en un 12,75 %. Esto encarece los créditos y aumenta el déficit fiscal, elevando la deuda del país.
La gran lección de este momento es que el Mundial, por sí solo, no salvará la economía. Cibest advierte que estos eventos generan solo un beneficio temporal: la gente no gasta más, sino que redistribuye su gasto hacia artículos relacionados con el fútbol, como restaurantes o televisores. Para una verdadera recuperación, Colombia necesita disciplina fiscal, reglas claras para la inversión y políticas que aumenten la productividad.



