Minhacienda entrante: alza de tasas no es buena, pero inflación obliga a cautela
Minhacienda entrante: alza de tasas no es buena, pero inflación obliga a cautela

El ministro de Hacienda entrante, Miguel Gómez Martínez, afirmó que el aumento de la tasa de interés del Banco de la República “no es una noticia buena” para la economía, aunque defendió la autonomía del Emisor y señaló que el próximo Gobierno deberá concentrarse en frenar la inflación.

El pronunciamiento marca una de las primeras señales económicas del nuevo equipo de Hacienda frente a la política monetaria. Gómez reconoció que una tasa más alta dificulta el panorama, pero sostuvo que la persistencia de los precios obliga a actuar con prudencia.

La postura del Minhacienda entrante sobre el alza de tasas

“La noticia de que se sube la tasa de interés no es una noticia buena y, obviamente, como ministro de Hacienda, preferiría que no subiera”, sostuvo Gómez, en declaraciones para 'Caracol Radio', al referirse a la decisión del Banco de la República de elevar su tasa de referencia en 0,75 puntos básicos, situándola en 12% para julio.

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Sin embargo, el Ministro entrante, nombrado por Abelardo De La Espriella, hizo una precisión sobre la relación que tendrá el Gobierno con el banco central. Según dijo, el respeto por la autonomía del Emisor no es una concesión política, sino una obligación derivada de la Constitución.

Tasa de interés del Banco de la República y autonomía monetaria

“Nosotros no ‘vamos a respetar’ la autonomía del Banco de la República; nosotros tenemos que respetar la autonomía del Banco de la República, porque eso es lo que dice la Constitución”, afirmó Gómez al explicar el margen institucional del Ejecutivo.

El futuro jefe de la cartera de Hacienda recordó que la Constitución establece que el Banco de la República es autónomo en el manejo de la política monetaria. Esa autonomía, según su planteamiento, será el punto de partida de la relación entre el Gobierno entrante y el Emisor.

Aunque Gómez dijo que habría preferido una decisión en sentido contrario, reconoció que el contexto inflacionario limita el margen para una postura más expansiva. En su lectura, mientras los precios no cedan, la economía tendrá que convivir con tasas elevadas.

“Claro, yo hubiera querido que la noticia fuera en el sentido contrario. Eso nos habría ayudado, pero la inflación sigue creciendo en Colombia, mientras en el resto del mundo ha venido bajando de manera gradual”, señaló el ministro entrante.

Inflación en Colombia exige cautela económica

Gómez comparó la inflación con una fiebre que revela un problema de fondo en la economía. A su juicio, el país enfrenta un exceso de consumo, tanto privado como público, aunque advirtió que el gasto del Gobierno tiene un peso determinante.

“Cuando usted tiene fiebre, está reflejando que tiene un problema. El problema que tenemos es un exceso de consumo”, dijo el ministro entrante. Luego agregó que no se trata únicamente del comportamiento de los hogares, sino también de señales del gasto privado.

En ese punto mencionó sectores como automóviles y motocicletas, pero insistió en que el impulso principal viene del exceso de gasto público. Para Gómez, ese frente deberá ser atendido si el próximo Gobierno quiere reducir presiones sobre los precios.

El ministro entrante planteó que la inflación agrava varios problemas económicos al mismo tiempo. Según su lectura, no solo encarece el costo de vida, sino que también complica el manejo del déficit fiscal, la definición de salarios y la capacidad de compra de los hogares.

“La inflación agrava todo: hace más difícil el manejo del déficit, la política de salarios y, naturalmente, afecta el poder adquisitivo”, sostuvo. Esa frase resume la prioridad que, según Gómez, tendrá el nuevo equipo económico en los próximos meses.

Poder adquisitivo, gasto público y agenda de Hacienda

Gómez también planteó que la inflación debe entenderse como una carga generalizada sobre la población. En su explicación, el aumento de precios no afecta solo a un grupo específico, sino que termina golpeando a todos los ciudadanos.

“La inflación es un impuesto”, afirmó. Luego agregó: “La gente suele verla como un problema de precios, pero finalmente es un impuesto que pagan todos: los ricos, los pobres, todo el mundo. A todos se les suben los precios”.

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El ministro entrante anticipó que buscará reunirse con el gerente del Banco de la República la próxima semana. Aunque no entregó detalles sobre la agenda, señaló que ese diálogo será necesario para abordar el comportamiento de los precios.

“Yo no me he reunido con el gerente, pero es algo que voy a hacer naturalmente la próxima semana. Creo que toca hacerlo, porque tenemos que frenar la inflación”, concluyó Gómez al referirse al primer acercamiento con el Emisor.

Con ese mensaje, el próximo Minhacienda dejó trazada una línea inicial: lamenta el aumento de la tasa de interés por sus efectos sobre la economía, pero reconoce la autonomía del Banco de la República y ubica la inflación como prioridad de política económica.

El reto, según su diagnóstico, estará en contener el exceso de consumo, revisar el peso del gasto público y reducir la presión sobre los precios. Solo así, dijo, será posible aliviar los problemas que hoy pesan sobre tasas, déficit, salarios y poder adquisitivo.