Las tensiones postelectorales continúan en Colombia, tanto en el gobierno entrante de Abelardo de la Espriella como en el sector que perdió las elecciones del 21 de junio. Mientras ambos bandos se preparan para la transición del poder, el senador Iván Cepeda, ahora líder de la oposición, hizo un llamado a la desobediencia civil que generó un fuerte rechazo en distintos ámbitos políticos.
El llamado de Iván Cepeda
El excandidato presidencial afirmó que De la Espriella “no debería posesionarse como presidente de la República” hasta que “renuncie a su condición de ciudadano estadounidense, probablemente también a una agencia de seguridad estadounidense”. Según Cepeda, si De la Espriella se posesiona, sería un acto “ilegal”, por lo que convocó a un acto de desobediencia civil pacífica, respaldado especialmente por su partido político.
Esta declaración se produjo mientras el presidente electo y su vicepresidente, José Manuel Restrepo, lideraban la instalación del “empalme anticorrupción” que se desarrollará en las próximas semanas antes de la posesión del 7 de agosto. Al evento asistieron varios sectores, incluidos cercanos a la campaña de De la Espriella, exministros y el magistrado de la Corte Constitucional, Carlos Camargo.
Reacción del vicepresidente electo
Las palabras de Cepeda tuvieron respuesta inmediata del nuevo gobierno. Restrepo declaró: “Aquí lo que hay que tener claro es que el presidente electo se llama Abelardo de la Espriella y fue reconocido por las distintas personas en nuestro país y hay que respetar la democracia”. Con esta frase, Restrepo rechazó el llamado a la desobediencia civil y defendió la legitimidad del proceso electoral.
¿Qué dice la Constitución sobre la desobediencia civil?
La figura de desobediencia civil no está contemplada en la Constitución Política de Colombia. Sin embargo, la Corte Constitucional se ha pronunciado al respecto, derivándola del derecho a la libertad de expresión. En la sentencia T-571 de 2008, la Corte señala que “el derecho de resistencia no comporta una justificación para el incumplimiento de las normas, sino una forma excepcional de protesta que presupone la aceptación de los principios estructurales de la organización política y jurídica, y no pretende subvertirlos sino lograr que se implemente de manera adecuada”. A partir de esto, la doctrina ha creado la categoría de “desobediente civil” para los ciudadanos que incurren en ese supuesto.
Contexto político y reacciones
El llamado de Cepeda se suma a las tensiones propias de una transición de poder. Mientras el gobierno entrante organiza su administración, la oposición busca mantener su relevancia. El rechazo al llamado de desobediencia civil no solo vino de Restrepo, sino también de otros sectores políticos que consideran que la vía democrática debe respetarse. La figura de la desobediencia civil, aunque no ilegal, es vista por muchos como una amenaza a la estabilidad institucional.
Por su parte, el presidente electo Abelardo de la Espriella continúa con su agenda de empalme, buscando una transición ordenada. La polémica generada por Cepeda pone de manifiesto las profundas divisiones políticas que persisten tras las elecciones.



