El representante a la Cámara por Bogotá, Daniel Briceño, ha tomado decisiones que marcan distancia de las prácticas tradicionales del Congreso. A una semana de la posesión del nuevo Congreso, Briceño notificó a la Cámara de Representantes que no aceptará el esquema de seguridad que se brinda a los congresistas durante su periodo. Además, se negó a reunirse con el secretario de la Cámara, Jaime Luis Lacouture, para coordinar la oficina que ocupará en el próximo periodo.
Proyectos de ley y aspiración a la presidencia de la Cámara
Briceño, quien fue el congresista más votado el pasado 8 de marzo, anunció que el mismo 20 de julio radicará una decena de proyectos de ley en áreas como educación, seguridad, competitividad, anticorrupción y para evitar el derroche. Estas acciones ocurren mientras el Centro Democrático se perfila como el partido que tomaría la Presidencia de la Cámara con Briceño como candidato.
Sin embargo, el gobierno de De la Espriella no entregaría las dos corporaciones a un solo partido, por lo que tanto La U como Cambio Radical entrarían en la pelea por esa dignidad. La contienda se agudiza en medio de las negociaciones políticas.
Puja por la Dirección Administrativa de la Cámara
Por otro lado, sigue la puja por la Dirección Administrativa de la Cámara de Representantes, una corporación que controla solo en 2026 un presupuesto asignado de COP 837.000 millones. Entre los 32 aspirantes está el actual encargado, el santandereano John Abiud Ramírez, quien buscará continuar en el cargo que ostenta desde 2022. Sin embargo, en su camino se cruza la actual ministra de Comercio, Diana Marcela Morales Rojas.
Morales, antes de asumir este ministerio, fue secretaria de la Comisión Cuarta de la entidad por la que ahora concursa para manejarle la chequera. Su respaldo político proviene del Partido Liberal. La competencia por este cargo clave refleja las tensiones internas en el Congreso.



