Seis premisas falsas del socialismo radical que la historia desmiente
Premisas falsas del socialismo radical que la historia desmiente

Una premisa es una idea que se asume como verdadera y que sirve de base para sostener una posición o una forma de razonar. Dicho esto, quienes votan por proyectos socialistas radicales suelen partir de ciertas premisas que la historia, una y otra vez, ha demostrado equivocadas. Y no solo erradas: en muchos casos, profundamente desastrosas para las naciones que las adoptaron. Existen momentos en la historia en que un error electoral no representa simplemente una mala decisión política, sino un punto de quiebre capaz de arrastrar a todo un país hacia el abismo. Veamos:

Premisa # 1: “En los gobiernos socialistas radicales quienes pierden son los ricos, mientras los de abajo mejoran”

Rotundamente, falso. Ser pobre no significa que no puedas caer más abajo, hacia la miseria, y termines vendiendo confites en las calles de los países vecinos. ¿Ya se te olvidaron los venezolanos? La experiencia venezolana demuestra que el empobrecimiento masivo no discrimina: millones de personas que antes eran de clase media hoy sobreviven en condiciones infrahumanas.

Premisa # 2: “Colombia es una nación diferente y lo que pasó en Venezuela, Cuba, Nicaragua o Argentina, por ejemplo, nada tiene que ver con nosotros. Nuestro socialismo será especial y no hay conexión con esos países”

¡Falso! Investiga la historia política de Latinoamérica. Los patrones autoritarios, el control estatal de la economía y la supresión de libertades se repiten sin importar las particularidades nacionales. La idea de un “socialismo del siglo XXI” a la colombiana es una ilusión peligrosa.

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Premisa # 3: “Yo creo en las promesas de los gobernantes populistas”

Señores(as), no sean ingenuos: ‘Nadie ofrece tanto como el que no va a cumplir’. La Paz Total, la educación universitaria gratuita, el tren de Buenaventura a Barranquilla, la gasolina barata, subsidios a tutiplén, “nunca haré una Asamblea Constituyente”, cero corrupción... en fin. El populismo se alimenta de promesas incumplibles que luego se convierten en excusas para concentrar poder.

Premisa # 4: “Lo que no entiendo no me afecta y todas esas cosas confusas que escucho en la calle o en los noticieros, como la baja calificación de riesgo al país, perder la democracia, el déficit fiscal, el equilibrio de poderes, el sobreendeudamiento, la baja inversión, los derechos civiles, entre otras, no me perjudicarán”

¡Falso! Te afectan y mucho. Una baja calificación de riesgo encarece el crédito para todos, la pérdida de equilibrio de poderes deriva en autoritarismo, y el déficit fiscal termina en inflación que castiga tu bolsillo. Ignorar estos conceptos no te protege de sus consecuencias.

Premisa # 5: “Lo que es bueno para mí es lo bueno. Lo que es malo para mí es lo malo”

¡Falso! Es impresionante, por ejemplo, ver a los jóvenes arropando ideales ingenuos y votando por gobernantes que luego perjudican a sus padres y abuelos. ¿Ejemplos? El sistema de salud acabado, las pensiones sin poder adquisitivo... ¿Te suena? El individualismo moral es una trampa que fragmenta la sociedad.

Premisa # 6: “Como hoy no estoy afectado, seguro que mañana tampoco”

¡Falso! Muchas veces los gobiernos socialistas radicales necesitan más de cuatro años para terminar de acabar con un país. Los efectos devastadores pueden tardar en manifestarse, pero cuando lo hacen, ya es demasiado tarde. La historia de Venezuela, Cuba y Nicaragua demuestra que el colapso no es inmediato, sino progresivo.

En conclusión, estas seis premisas han sido refutadas una y otra vez por la realidad. Antes de emitir un voto, es crucial analizar las experiencias pasadas y no dejarse llevar por promesas vacías o ilusiones colectivas. La historia no perdona la ingenuidad.

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