El empresario ruandés Félicien Kabuga, considerado uno de los principales financiadores del genocidio de Ruanda de 1994, falleció este sábado en un hospital de La Haya, Países Bajos, mientras permanecía bajo custodia de Naciones Unidas. Su juicio, suspendido desde 2023 por demencia, quedó así sin resolución definitiva.
Anuncio del deceso y primeras investigaciones
El Mecanismo Residual Internacional para los Tribunales Penales (MTPI) confirmó que Kabuga murió mientras estaba hospitalizado. Las autoridades neerlandesas iniciaron las investigaciones y procedimientos previstos por la legislación nacional. La presidenta del MTPI, jueza Graciela Gatti Santana, ordenó una investigación completa sobre las circunstancias del deceso.
Cargos que enfrentaba Kabuga
Kabuga, que estaba recluido en la Unidad de Detención de la ONU en La Haya desde octubre de 2020, enfrentaba acusaciones de genocidio, conspiración, incitación directa y pública al genocidio, y crímenes de lesa humanidad. Se le atribuía un papel clave durante la masacre de aproximadamente 800.000 tutsis y hutus moderados en Ruanda en 1994.
Financiamiento y propaganda del genocidio
La Fiscalía sostenía que Kabuga, en su momento uno de los hombres más ricos de Ruanda, financió la compra masiva de machetes para las milicias hutu interahamwe y promovió el Fondo de Defensa Nacional para sostener la campaña de exterminio. Además, se le acusaba de haber fundado y presidido la emisora Radiotelevisión Libre de las Mil Colinas, que difundía mensajes de odio contra los tutsis, señalaba objetivos y llamaba abiertamente a su eliminación durante el genocidio.
Captura y proceso judicial
Kabuga fue arrestado en 2020 en las afueras de París tras permanecer 26 años prófugo, utilizando identidades falsas y redes de apoyo familiares. Fue trasladado a La Haya, donde comenzó a ser juzgado en septiembre de 2022. Sin embargo, informes médicos determinaron que sufría un deterioro cognitivo irreversible que le impedía comprender el proceso judicial, por lo que en septiembre de 2023 el tribunal suspendió indefinidamente el juicio por incapacidad.
Dilema sobre su destino
Desde la suspensión, el MTPI enfrentó la dificultad de decidir qué hacer con Kabuga. Países Bajos rechazó que pudiera quedar en libertad en territorio neerlandés. Varios países europeos se negaron a recibirlo debido a la gravedad de los cargos y a los costos y riesgos de hacerse cargo de una persona de más de 90 años con necesidades médicas complejas. Ruanda fue el único Estado que expresó disposición a acogerlo, pero Kabuga se oponía, alegando temor por su seguridad en un país donde su nombre está ligado a uno de los episodios más sangrientos del siglo XX.
Kabuga se había declarado inocente durante su primera comparecencia en 2020. La última vez que se le vio en público, dos años después de su arresto, llegó a la sala con aspecto debilitado y dificultades para intervenir. En el momento de su fallecimiento, esperaba una decisión sobre su posible liberación provisional a un Estado dispuesto a aceptarlo, asunto que iba a tratarse en una conferencia el próximo miércoles.
Contexto del MTPI
El Mecanismo Residual Internacional para los Tribunales Penales fue creado por el Consejo de Seguridad de la ONU en 2010 para continuar las funciones de los tribunales penales internacionales para Ruanda y la antigua Yugoslavia tras el cierre de ambas cortes.



