El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, anunció este jueves, junto a su ministro de Exteriores, Gideon Saar, que su gobierno presentará una demanda por difamación contra el diario estadounidense The New York Times. La decisión surge después de que el periódico publicara un artículo que detalla las agresiones sexuales sufridas por palestinos a manos de soldados, colonos y personal penitenciario israelíes.
Declaraciones de Netanyahu
En un comunicado difundido por su oficina, Netanyahu afirmó: "He ordenado que se demande al New York Times por publicar una de las mentiras más horribles y distorsionadas jamás difundidas contra el Estado de Israel". El mandatario israelí señaló directamente la columna de opinión del periodista Nicholas Kristof, a quien acusa de difundir "una de las mentiras más horribles y distorsionadas jamás difundidas contra el Estado de Israel en el periodismo moderno".
Contenido del artículo
En su artículo, Kristof denuncia las agresiones sexuales y humillaciones que sufren los palestinos por parte de soldados, colonos y carceleros israelíes. Según organizaciones israelíes de derechos humanos como B'Tselem y Médicos por los Derechos Humanos, estas prácticas serían "sistemáticas". Asimismo, Amnistía Internacional denunció en marzo los abusos contra presos palestinos en las cárceles de Israel, incluyendo violencia sexual.
Testimonio de un exprisionero
La agencia EFE entrevistó en enero a Sami al Sai, uno de los exprisioneros mencionados en el artículo de Kristof. Al Sai relató cómo sus carceleros israelíes le introdujeron una zanahoria por el recto, además de propinarle una paliza. EFE consultó a dos portavoces del Ministerio de Exteriores israelí sobre qué partes del texto se considerarían falsas en la demanda, pero no obtuvo respuesta.
Reacciones y contexto
La decisión de Netanyahu ha generado diversas reacciones en el ámbito internacional. Mientras que el gobierno israelí defiende su postura, organizaciones de derechos humanos respaldan las denuncias publicadas por The New York Times. Este caso pone de relieve las tensiones entre la libertad de prensa y las acusaciones de difamación en un contexto de conflicto prolongado.



