La cruda realidad del acoso sexual contra periodistas en Colombia
Las recientes denuncias sobre acoso sexual a mujeres periodistas en Caracol Televisión y el juicio contra Lina Castillo —demandada por Holman Morris, gerente de RTVC, tras denunciarlo por acoso sexual— han encendido las alarmas sobre un problema estructural que afecta a las comunicadoras en todo el país. Estos casos han funcionado como altavoces para visibilizar una realidad que ha acompañado históricamente a las mujeres en todos los espacios laborales, especialmente en los medios de comunicación.
Estudio revelador sobre violencia machista en el periodismo
La investigación "Periodistas sin Acoso: Violencias machistas contra periodistas y comunicadoras", realizada en 2021 por la Red Colombiana de Periodistas con Visión de Género y la Fundación Karisma, arrojó datos alarmantes tras encuestar a 470 profesionales —incluyendo 127 hombres— de diferentes edades y regiones del país, complementado con cuatro grupos focales y diez entrevistas en profundidad.
El estudio buscaba identificar la violencia y el acoso sexual que enfrentan las mujeres periodistas durante el cubrimiento informativo, apuntando a un fenómeno oculto que perturba:
- La vida personal de las periodistas
- Sus relaciones con jefes, colegas y fuentes
- El derecho a la información y la libertad de prensa
Los resultados demostraron que la situación sigue siendo crítica y no ha mejorado sustancialmente.
Cifras que estremecen: violencia generalizada
La investigación reveló que el 73,4% de las mujeres periodistas ha sido víctima de violencia psicológica en su ejercicio profesional, mientras que el 67,1% ha sufrido acoso sexual. Los ambientes laborales se describen como asfixiantes, caracterizados por:
- Chistes cargados de morbo y contenido sexual
- Expresiones corporales que rayan en la vulgaridad
- Comentarios sobre el cuerpo y vestimenta de las mujeres
- Mensajes inapropiados por WhatsApp
- Arrinconamientos con intenciones de manosear
Estas conductas son perpetradas por jefes, compañeros de trabajo y fuentes, en un contexto donde reina la complicidad del silencio y la falta de medidas efectivas para prevenirlas o sancionarlas.
Órdenes aberrantes y violencia normalizada
Entre los testimonios más impactantes se encuentran órdenes de trabajo como: "Si usted tiene que acostarse con la fuente, ¡hágalo!, pero tráigame la noticia", junto con ridiculizaciones y gritos dirigidos específicamente a las mujeres periodistas. Estas realidades ocurren detrás de cámaras, lejos del conocimiento de las audiencias que consumen los contenidos mediáticos.
Respuesta judicial: la Sentencia T-140/21
El caso de violencia sexual contra la periodista Vanessa Restrepo, de El Colombiano, llevó a la Corte Constitucional a pronunciarse mediante la Sentencia T-140/21, que establece:
"Derechos a la igualdad material, al trabajo, a la no discriminación y a vivir una vida libre de violencias —Perspectiva de género en la atención de denuncias por agresión sexual en el entorno laboral".
La sentencia afirma claramente que tanto el Estado como los particulares en el mundo laboral deben:
- Respetar y proteger los derechos humanos con los estándares exigidos
- Prevenir, investigar, juzgar y sancionar a responsables de actos de violencia contra mujeres periodistas
- Actuar de manera deferente, no neutral e intolerante frente a la violencia por motivos de género
Además, exhortó al Gobierno Nacional y al Congreso a adoptar medidas para lograr la ratificación del Convenio C-190 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre acoso y violencia en el mundo del trabajo.
Silencio y consecuencias devastadoras
Muchas periodistas guardan silencio frente a esta violencia que, por generalizada y normalizada, se aprende a evadir y minimizar. Las razones para no denunciar incluyen:
- Miedo a represalias
- Desconfianza hacia la institucionalidad
- Desconocimiento de las rutas de denuncia
- Percepción de impunidad y privilegios de los agresores
Las víctimas de acoso sexual sufren afectaciones graves en su salud física y psicológica, recurren a la autocensura, modifican su práctica profesional o, en casos extremos, abandonan temporal o permanentemente la profesión periodística.
Medios de comunicación: reflejo social con responsabilidad especial
La pregunta crucial es: ¿por qué no han avanzado los medios para erradicar esta práctica machista? Los medios son reflejo de lo que socialmente vivimos, pero deberían asumir posturas que contribuyan al cambio cultural en lugar de reafirmar desigualdades.
Surgen interrogantes fundamentales:
- ¿Tienen protocolos con enfoque de género?
- ¿Cómo los aplican en la práctica?
- ¿Los conocen todas las personas vinculadas a las empresas?
- ¿Realizan seguimiento y procesos de formación constantes?
Hacia un futuro sin impunidad
Es hora de superar el lamento constante sobre "demasiados derechos para las mujeres" —que parecen muchos precisamente porque antes no existían— y las quejas sobre "no saber cómo relacionarnos" o "ellas todo lo interpretan mal".
Necesitamos procesos que faciliten la convergencia, donde mujeres y hombres puedan aportar constructivamente, mientras decimos adiós definitivo a la impunidad. El Estado, los gobiernos, las empresas de comunicación, plataformas digitales y la academia deben implicarse activamente en esta transformación. Se trata de nuestro futuro colectivo y del respeto a derechos fundamentales que no pueden seguir siendo vulnerados.



