Cuatro años de la despenalización del aborto en Colombia: un balance entre logros y deudas pendientes
Este 21 de febrero de 2024, Colombia conmemoró el cuarto aniversario de la histórica sentencia de la Corte Constitucional que, en 2022, despenalizó el aborto hasta la semana 24 de gestación. La fecha no pasó desapercibida, con una jornada de manifestaciones y actividades en varias ciudades del país, donde miles de personas, principalmente mujeres y colectivos feministas, salieron a las calles para celebrar este avance y exigir su plena garantía.
Las marchas: un grito por la implementación efectiva
En Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla y otras urbes, se registraron concentraciones y marchas pacíficas. Los manifestantes portaban carteles con consignas como "Aborto legal, seguro y gratuito" y "Mi cuerpo, mi decisión", coreando cánticos que reivindicaban la autonomía reproductiva. Según reportes de organizaciones sociales, la participación fue significativa, reflejando un apoyo continuo a este derecho, aunque con preocupaciones por los obstáculos que aún persisten en el acceso real al procedimiento.
En la capital, la marcha partió desde la Plaza de Bolívar y avanzó por el centro histórico, con una presencia policial que garantizó el orden. Testigos describieron un ambiente festivo pero combativo, donde se mezclaron performances artísticas y discursos que recordaron la lucha de décadas por la despenalización. "No es solo un aniversario, es un recordatorio de que debemos seguir vigilantes para que ninguna mujer sea criminalizada por decidir sobre su cuerpo", afirmó una activista durante el acto.
Logros y desafíos tras cuatro años
Desde la sentencia de la Corte Constitucional, se han registrado avances importantes en el marco legal. La despenalización hasta la semana 24 ha permitido reducir los casos de abortos inseguros y ha facilitado el acceso en instituciones de salud. Sin embargo, organizaciones como la Mesa por la Vida y la Salud de las Mujeres han señalado que persisten barreras significativas, especialmente en zonas rurales y para mujeres en situación de vulnerabilidad.
- Acceso desigual: En regiones apartadas, la falta de información y de servicios de salud especializados limita el ejercicio de este derecho.
- Estigmatización: Muchas mujeres enfrentan prejuicios y obstáculos burocráticos al intentar acceder al aborto, incluso dentro del sistema de salud.
- Falta de capacitación: Algunos profesionales de la salud aún se niegan a practicar abortos por objeción de conciencia, sin ofrecer alternativas efectivas.
Además, en los últimos meses, han surgido iniciativas legislativas y políticas que buscan restringir el aborto, lo que ha generado alerta entre los defensores de los derechos reproductivos. "La batalla no ha terminado; debemos proteger este logro de los retrocesos", advirtió una representante de un colectivo feminista durante las manifestaciones.
El contexto nacional e internacional
Colombia se ha posicionado como un referente en América Latina en materia de derechos reproductivos, junto a países como Argentina y México, que también han avanzado en la despenalización. No obstante, la región sigue siendo un escenario de contrastes, con naciones donde el aborto está completamente prohibido, como en Centroamérica. A nivel nacional, el debate político continúa, con sectores conservadores presionando para revertir la sentencia, mientras que el movimiento feminista insiste en la necesidad de ampliar y consolidar los derechos.
Las manifestaciones de este 21 de febrero también sirvieron para visibilizar otras demandas relacionadas, como la educación sexual integral y el acceso a métodos anticonceptivos. "La despenalización del aborto es solo un paso; necesitamos políticas públicas que prevengan embarazos no deseados y protejan la salud de las mujeres", señaló una participante en Cali.
En resumen, este cuarto aniversario marca un momento de reflexión sobre los progresos alcanzados y los retos por delante. Las marchas demostraron que el apoyo social al aborto legal sigue fuerte, pero también evidenciaron la urgencia de trabajar en una implementación más equitativa y sin estigmas. El camino hacia la garantía plena de los derechos reproductivos en Colombia aún tiene tramos por recorrer, y la movilización ciudadana será clave para asegurar que no haya retrocesos.



