El momento crítico de los derechos de las mujeres en América Latina
El panorama global atraviesa un momento decisivo para los derechos de las mujeres. En los últimos años, el auge de fuerzas de derecha radical y movimientos antigénero en múltiples regiones ha reconfigurado el terreno político de manera significativa. Estas corrientes comparten una estrategia común: erosionar marcos de derechos consolidados, cuestionar la legitimidad de instituciones de igualdad, recortar presupuestos y desacreditar a los movimientos feministas como amenazas al orden tradicional.
Avances legislativos significativos
En América Latina, la última década ha dejado conquistas importantes que merecen reconocimiento:
- México se convirtió en referente de paridad gracias a reformas que exigieron listas equilibradas y paridad en cargos de decisión, culminando con la elección de Claudia Sheinbaum como primera presidenta en 2024.
- Chile, bajo la administración de Gabriel Boric, desplegó políticas robustas en prevención de violencia con la Ley Integral 21.675 y aprobó el Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados (Chile Cuida).
- Colombia integró servicios de justicia y protección para mujeres afectadas por el conflicto armado, aprobó la primera norma integral que tipifica la violencia política contra lideresas y estableció una Política Nacional de Cuidados a diez años.
En materia de derechos sexuales y reproductivos, la marea verde reconfiguró el mapa regional:
- Argentina legalizó el aborto en 2020
- Colombia lo despenalizó hasta la semana 24 en 2022
- México declaró inconstitucional la penalización del aborto en el ámbito federal en 2023
Retrocesos preocupantes
Sin embargo, estos avances coexisten con retrocesos alarmantes en varios países:
El caso más visible se encuentra en Argentina, donde el gobierno de Javier Milei desmanteló la institucionalidad de género al eliminar el Ministerio de Mujeres, recortó fuertemente programas contra la violencia y promovió proyectos para recriminalizar el aborto. Organismos como Amnistía Internacional han denunciado este deterioro sistemático.
En Centroamérica, la situación es particularmente severa:
- El Salvador mantiene la prohibición total del aborto, con mujeres encarceladas por emergencias obstétricas
- Nicaragua ha clausurado miles de ONG, incluidos colectivos feministas, asfixiando servicios esenciales para víctimas
- Guatemala enfrenta violencia persistente y barreras de acceso a la justicia que afectan especialmente a mujeres indígenas y rurales
Riesgos y perspectivas futuras
Los estudios comparados subrayan que América Latina alberga algunos de los movimientos feministas más fuertes e interconectados del sur global. Estos movimientos han sido responsables de conquistas históricas como la expansión de sistemas de cuidados y la consolidación de instituciones de igualdad.
Paradójicamente, el propio auge del rechazo conservador confirma la magnitud de estos avances: las ofensivas antigénero emergen como reacción a décadas de logros feministas en legislación y políticas públicas.
Sin embargo, los retrocesos políticos y presupuestarios amenazan con erosionar logros recientes. El caso argentino actúa como advertencia contundente: sin continuidad institucional, las políticas de igualdad pueden desmantelarse en cuestión de meses.
La conclusión es clara: aunque la región ha logrado avances legislativos significativos, el aumento de la violencia, la pobreza femenina persistente y la reacción conservadora hacen evidente que la igualdad no está garantizada. El progreso requiere vigilancia constante, inversión sostenida y voluntad política firme, porque incluso donde se ha legislado adecuadamente, las amenazas no desaparecen.



