Rusia condena a cuatro testigos de Jehová a penas de hasta seis años por extremismo
Rusia condena a testigos de Jehová a seis años de prisión

Rusia impone condenas de prisión a cuatro testigos de Jehová tras operaciones encubiertas

Las autoridades judiciales de Rusia han dictado sentencias de hasta seis años y dos meses de prisión contra cuatro integrantes de los testigos de Jehová, acusados de actividades extremistas. Las condenas se basaron en material obtenido mediante agentes infiltrados que registraron reuniones privadas de oración durante meses de seguimiento encubierto.

Detalles de los casos judiciales

Según información confirmada por el medio internacional Reuters, el primer caso se desarrolló en la ciudad de Birobidzán, donde Oleg Postnikov, de 61 años, recibió una pena de seis años y dos meses de prisión. Durante su declaración final ante el tribunal, Postnikov argumentó que las grabaciones presentadas como evidencia mostraban únicamente reuniones pacíficas donde los participantes oraban por fortaleza para enfrentar la persecución.

"Después de casi un año de grabaciones encubiertas solo seleccionaron unos pocos momentos", afirmó el acusado, según la cobertura de Reuters, destacando que las oraciones no incluían llamados a causar daño a terceros.

El segundo proceso judicial tuvo lugar en la ciudad de Tver, donde Valeriy Tolmazov, Aleksandr Kostyuk y Maksim Barbazyuk recibieron condenas de seis años de prisión cada uno. Jarrod Lopes, portavoz internacional de los testigos de Jehová, señaló que los agentes se integraron profundamente en comunidades religiosas reducidas antes de entregar material editado a los investigadores.

Contexto de la prohibición y respuesta internacional

Desde 2017, el Estado ruso declaró ilegal a la organización de los testigos de Jehová tras calificarla como extremista, lo que ha generado una amplia campaña de procesos penales contra sus fieles. La campaña judicial acumula aproximadamente 158 testigos de Jehová encarcelados desde la implementación de esta prohibición.

Organismos internacionales de derechos humanos han cuestionado repetidamente esta medida, considerando que constituye una limitación grave a la libertad de conciencia y religión. En 2022, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos declaró ilegal la prohibición rusa, y el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas la ha condenado públicamente en múltiples ocasiones.

Panorama global de persecución religiosa

De acuerdo con datos oficiales de la congregación de los testigos de Jehová, más de 259 creyentes permanecen actualmente presos en distintos países por motivos vinculados a su fe religiosa. Esta situación contrasta con el reconocimiento internacional de la libertad religiosa establecido en el Artículo 18 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.

La aplicación de estas garantías varía significativamente según las legislaciones nacionales:

  • En Crimea, territorio controlado por Moscú, al menos 14 creyentes permanecen detenidos acusados de promover extremismo.
  • En Eritrea, 64 personas han sido encarceladas sin juicio desde la década de 1990 por objeciones al servicio militar por motivos religiosos.
  • En Ucrania, Andrii Kliuka fue detenido en marzo de 2025 y posteriormente condenado a cinco años de prisión.

El informe señala que redadas policiales, interrogatorios intensivos y confiscaciones de lugares de culto forman parte de un patrón repetido en varios territorios donde se restringe la práctica de esta religión.

Debate entre seguridad estatal y libertad religiosa

Estas condenas recientes reflejan un debate internacional persistente entre los argumentos de seguridad estatal y el derecho fundamental a la libertad de culto. Mientras las autoridades rusas justifican sus acciones como necesarias para prevenir el extremismo, organizaciones de derechos humanos continúan exigiendo la revisión de estas condenas y garantías para la práctica religiosa pacífica.

El caso evidencia las tensiones entre la aplicación de leyes antiextremistas y la protección de minorías religiosas, un desafío que trasciende las fronteras rusas y se manifiesta en diversos contextos globales donde la libertad religiosa enfrenta restricciones gubernamentales.