Curules de Paz: La última oportunidad para la representación de víctimas en el Congreso
El próximo 8 de marzo, Colombia vivirá un momento histórico con la segunda y última elección de las Circunscripciones Transitorias Especiales de Paz, comúnmente conocidas como curules de paz. Este mecanismo excepcional, establecido en el Acuerdo de Paz de 2016, tiene como objetivo principal abrir las puertas del Congreso a las víctimas y comunidades rurales que han sido gravemente afectadas por el conflicto armado. En total, 168 municipios distribuidos en 16 regiones, que coinciden con los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET), están habilitados para participar en estos comicios especiales.
¿Qué son exactamente las curules de paz?
Las curules de paz son 16 zonas especiales creadas para garantizar una representación política directa a las víctimas del conflicto armado y a las comunidades rurales que históricamente han tenido una presencia mínima en el poder legislativo. Cada una de estas circunscripciones elige un representante adicional a la Cámara de Representantes, diferente a los que se escogen mediante listas de partidos tradicionales en el resto del país.
Desde su inicio, este diseño fue concebido como transitorio, con una vigencia de ocho años divididos en dos periodos legislativos. El primer periodo comenzó en 2022 y finalizará en junio de 2026, mientras que el segundo se extenderá desde julio de 2026 hasta 2030. Por lo tanto, la votación del 8 de marzo corresponde al segundo y último periodo previsto, marcando el cierre de este esquema especial.
Detalles clave de la elección del 8 de marzo
En esta jornada electoral, no se votará por partidos políticos tradicionales dentro de estas circunscripciones. En cambio, los ciudadanos elegirán un representante a la Cámara por cada una de las 16 zonas especiales. La elección se realiza en una tarjeta electoral separada de las listas ordinarias al Congreso, lo que significa que los residentes en estos territorios recibirán un tarjetón adicional para seleccionar entre candidaturas propias de la circunscripción.
Cada circunscripción otorga una sola curul, y gana la candidatura que obtenga la mayor votación dentro de la lista más votada en ese territorio específico.
¿Quiénes pueden votar y quiénes pueden ser candidatos?
Solo los ciudadanos inscritos en los municipios que integran cada circunscripción especial tienen derecho a participar. Esta no es una elección nacional, sino que está limitada territorialmente a zonas priorizadas por haber sido de las más golpeadas por el conflicto armado y por tener históricamente una menor representación política.
Las 16 circunscripciones incluyen municipios de departamentos como Cauca, Nariño, Valle del Cauca, Arauca, Antioquia, Norte de Santander, Caquetá, Chocó, Meta, Guaviare, Bolívar, Sucre, Putumayo, Cesar, La Guajira, Magdalena, Córdoba y Tolima. Dentro de estos departamentos, no todos los municipios votan, sino únicamente aquellos definidos en el mapa oficial de cada circunscripción.
Para ser candidato, las reglas son estrictas y buscan garantizar que las curules estén efectivamente en manos de víctimas y organizaciones territoriales. Los requisitos incluyen:
- Ser víctima del conflicto armado certificada por la Unidad para las Víctimas.
- Haber nacido o vivido al menos tres años en el territorio, o ser desplazado en proceso de retorno.
- No haber sido candidato de partidos políticos tradicionales en los últimos cinco años.
- No haber pertenecido a grupos armados ilegales, incluso si se desmovilizaron en los últimos 20 años.
Además, las candidaturas deben presentarse en listas conformadas por dos personas—un hombre y una mujer—en cumplimiento del principio de equidad de género. Los partidos políticos con representación en el Congreso no pueden postular candidatos; solo organizaciones de víctimas, campesinas, sociales, de mujeres, grupos significativos de ciudadanos y, en territorios étnicos, consejos comunitarios y autoridades indígenas pueden inscribir listas.
Financiación y desafíos de las campañas
A diferencia de las campañas tradicionales, las curules de paz cuentan con financiación estatal especial. El Estado entrega anticipos y reconoce reposición de votos para garantizar condiciones de competencia más equitativas. No se permiten donaciones privadas directas a los candidatos, lo que busca reducir la influencia de intereses externos y proteger el carácter comunitario de estas candidaturas.
Sin embargo, solo hasta esta semana el Consejo Nacional Electoral autorizó el giro de los recursos para estas candidaturas, según confirmó Diego Rubiano, coordinador del Observatorio Electoral de la Misión de Observación Electoral (MOE). Rubiano destacó que los candidatos tuvieron recursos de campaña solo dos o tres semanas antes de la elección, en un periodo de tres meses, lo que pone en jaque las posibilidades reales de líderes de víctimas en estos territorios, donde los costos de campaña son altísimos.
El futuro después de 2030
Después de 2030, el Congreso de la República deberá evaluar el impacto de estas circunscripciones y decidir si mantiene, modifica o elimina este esquema especial de representación. Por ahora, la jornada del 8 de marzo marcará el cierre de este diseño transitorio que abrió 16 espacios exclusivos en la Cámara para víctimas y organizaciones de territorios golpeados por la guerra.
