Tras Semana Santa, la tormenta política se desata en la recta final hacia las elecciones presidenciales
Tormenta política en recta final de elecciones presidenciales

La calma posterior a Semana Santa da paso a la tormenta electoral definitiva

Después del respiro que significó la Semana Santa, el panorama político colombiano se precipita hacia una tormenta perfecta. La elección del nuevo presidente ha entrado en la recta final, con la primera vuelta presidencial acercándose a gran velocidad. En este escenario, las adhesiones, las traiciones y las uniones inexplicables pero comprensibles se multiplican, conformando un juego en el que los actores políticos exhiben sus características más definitorias: escasez de ideas, pragmatismo extremo y una habilidad sorprendente para adaptarse a las corrientes del poder real.

Un duelo anunciado: Cepeda versus Paloma en la segunda vuelta

Aunque las encuestas actuales sugieren, en teoría, que Juan Manuel Cepeda tiene un tiquete casi asegurado para la segunda vuelta, mientras que Paloma Valencia y Abelardo de la Espriella luchan reñidamente por el otro cupo, la dinámica política apunta hacia un desenlace diferente. Para muchos analistas, incluido este medio, el paso de Paloma a la instancia final ya está prácticamente definido por las lógicas inherentes al sistema. ¡Y qué bueno que así sea! No cabe duda de que la segunda vuelta enfrentará al candidato de la izquierda radical, Cepeda –cuya figura simboliza una cercanía con las FARC y otros grupos subversivos–, contra la candidata de centroderecha, Paloma, quien en estos momentos representa más al centro que a la derecha tradicional, pero que recibirá el apoyo masivo de todo el espectro conservador por simple ósmosis política, especialmente ante la previsible eliminación del polémico Abelardo de la Espriella.

La incertidumbre partidista y el rol de los expresidentes

Los partidos políticos que aún no han tomado una decisión definitiva deberán hacerlo en los próximos días. Algunos optarán por conceder libertad absoluta a sus militantes para alinearse con el candidato de su preferencia, mientras que otros impondrán la obediencia partidista, lo que inevitablemente generará tensiones y posibles traiciones. La atención se centra especialmente en el Partido Liberal, el Partido Conservador, Cambio Radical y el Partido de la U. En estas organizaciones, expresidentes como César Gaviria, Andrés Pastrana, Álvaro Uribe, Ernesto Samper y Juan Manuel Santos –junto con Germán Vargas Lleras–, aunque no todos militen activamente, ejercerán una influencia crucial, ya sea públicamente o entre bambalinas, para inclinar la balanza hacia Cepeda o Paloma. Lo más probable es que la mayoría se decante por esta última, dado que su movimiento pluralista ya cuenta con varios de sus aliados y exfuncionarios.

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Días decisivos con alto riesgo para la institucionalidad

Esta incertidumbre, sin embargo, tendrá una duración limitada, pues el tiempo apremia y las decisiones no pueden postergarse más. La mesa está servida y solo queda jugar las cartas, una elección que tiene un valor inconmensurable. Una victoria de la izquierda radical podría llevar al país a un escenario inédito y peligroso, donde la institucionalidad colombiana se vería amenazada y el futuro entraría en una zona de gran oscuridad e incertidumbre, algo que la mayoría de los actores buscará evitar a toda costa.

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Elecciones históricas marcadas por la tensión y el desafío ético

Estas serán elecciones históricas, cargadas de emoción, insultos e incomprensiones. En este juego, quienes operan sin reglas tienen una ventaja maniobrable sobre quienes juegan limpio, lo que representa un reto monumental. No carecen de fundamento quienes advierten que, desde el sector de la izquierda radical, podrían emplearse tácticas incluso ilegales para asegurar la victoria. Se rumorea sobre la participación de actores armados en labores de proselitismo en diversas regiones, apoyando la criminalidad asociada al gobierno de Gustavo Petro y su vocero en el marco de la Paz Total. En ese ámbito, los escrúpulos son menores y el respeto por la legalidad brilla por su ausencia. Por ello, mantener todo bajo control y transparentar las fuentes de financiación se convierte en una obligación moral para quienes creemos que, por muy política que sea la contienda, las reglas deben respetarse y la victoria debe obtenerse dentro de ese marco.

La carrera por el apoyo ciudadano y el peso de las encuestas

Cada día que pasa intensifica la prisa. Por ahora, cada candidatura se esfuerza por sumar el mayor número posible de actores políticos a su causa. Posteriormente, volcarán sus esfuerzos hacia los ciudadanos, desplegando sus mejores estrategias de seducción para mejorar su posición en las encuestas. Estas mediciones, siempre determinantes, servirán para mover las piezas del ajedrez electoral e influir en el sentido del voto de los sufragantes.

Se avecinan jornadas cruciales y el margen de acción se reduce. El tiempo, efectivamente, se agota. La tormenta política ya está aquí y definirá el rumbo de Colombia en los próximos años.