El nuevo gobierno que asuma el poder en Colombia enfrenta múltiples desafíos en política exterior, entre ellos la atención a los colombianos residentes en Venezuela. La falta de una estrategia eficiente de asistencia consular es una deuda histórica del Estado colombiano con sus connacionales en ese país, que atraviesa una profunda crisis económica y social.
Consulados limitados y sin personal suficiente
De los 15 consulados que Colombia tenía en Venezuela antes de la ruptura de relaciones diplomáticas en febrero de 2019, solo cuatro están operativos: San Antonio del Táchira, San Cristóbal, Maracaibo y Caracas. En otras ciudades como Puerto Ordaz, Puerto La Cruz, Guasdualito, Puerto Ayacucho, Barquisimeto y San Fernando de Atabapo hay funcionarios designados, pero las sedes permanecen cerradas al público.
La falta de personal en las oficinas consulares dificulta la implementación de programas como "Colombia Nos Une", que busca ofrecer talleres de capacitación, actividades culturales y deportivas para mantener el arraigo de los colombianos. Mientras tanto, otras comunidades extranjeras que migraron a Venezuela en los años 50, como españoles, italianos, portugueses y alemanes, lograron mantener sus lazos culturales gracias a casas sociales bien organizadas.
Presos colombianos en Venezuela
Con el restablecimiento de relaciones diplomáticas bajo el gobierno de Gustavo Petro, se esperaba la liberación de decenas de presos colombianos afectados por retrasos procesales y malas condiciones carcelarias. Sin embargo, no hubo avances. Tras las fraudulentas elecciones de julio de 2024 que dieron la reelección a Nicolás Maduro, la represión aumentó y más de veinte colombianos fueron detenidos arbitrariamente, permaneciendo en cárceles de máxima seguridad como El Rodeo y El Helicoide. A estos connacionales se les niega la asistencia consular y muchos tienen condiciones de salud delicadas.
Propuestas para el nuevo gobierno
Es urgente que las nuevas autoridades designen funcionarios de primer nivel para atender a los colombianos en Venezuela. Se recomienda ofrecer servicios consulares eficientes, programas de capacitación para emprendimientos y generar ingresos económicos para las familias. La asistencia consular debe ser una prioridad para garantizar los derechos de los colombianos en el exterior.
El drama de los presos colombianos en Venezuela y la escasa asistencia consular son temas que no pueden seguir en el olvido. La sede consular en Caracas está cerrada desde abril de 2019, lo que agrava la situación. Es momento de que el Estado colombiano asuma su responsabilidad y brinde el apoyo necesario a sus ciudadanos en el país vecino.



