Polémica desatada por las declaraciones de Iván Cepeda sobre Antioquia
La presentación del plan de gobierno del senador Iván Cepeda para el periodo 2026-2030, que incluye un controvertido capítulo dedicado a Antioquia, ha generado una masiva ola de indignación y rechazo entre líderes políticos, gremiales y la sociedad civil de este departamento. Las explosivas declaraciones del legislador, quien citó al asesinado defensor de derechos humanos Jesús María Valle para afirmar que "el meridiano de la violencia pasaba por Antioquia", han desatado un verdadero huracán político en la región.
Calificativos que generaron indignación
En su documento, Cepeda calificó a Antioquia como "cuna de la parapolítica, de la narcoeconomía y del terrorismo de Estado", provocando una respuesta contundente de un amplio sector que defiende la identidad regional de trabajo y pujanza. El tono de las declaraciones, que incluyen fuertes calificativos y ataques personales, evidencia la profundidad de la polarización política que vive el país y que se agudiza en torno a la figura de Iván Cepeda y su visión de la historia reciente de Antioquia.
Respuesta del sector político y empresarial
Figuras como el candidato presidencial Abelardo de la Espriella no dudaron en calificar a Cepeda como el "candidato de los bandidos" y el "protector de las Farc", acusándolo de denigrar de Antioquia porque representa todo lo contrario a su "proyecto comunista". Por su parte, el Comité Intergremial de Antioquia, representante del sector empresarial, emitió un comunicado defendiendo que Antioquia es "sinónimo de trabajo duro, 'berraquera' y capacidad de superar cualquier crisis".
Desde la entidad resaltaron que la región y su capital, Medellín, son reconocidas internacionalmente por su profunda vocación industrial, comercial y emprendedora, consolidándose como un "motor de desarrollo en Colombia" gracias a la pujanza, laboriosidad y resiliencia de su gente. Los gremios recordaron que el futuro de Antioquia se ha construido con diálogo, respeto por la institucionalidad y articulación público-privada, y advirtieron que los ataques "infundados llenos de odio y resentimiento no nos intimidarán".
Reacciones desde el concejo de Medellín
Desde el concejo de Medellín, la concejal Claudia Carrasquilla fue una de las más vehementes al acusar a Cepeda de insultar a Antioquia mientras hace política "de la mano" del proyecto de Gustavo Petro. Carrasquilla le exigió respeto, recordándole a Cepeda sus propias acciones polémicas del pasado, como cuando "llevaba al criminal de Santrich tomado del brazo".
La concejal defendió la historia de Antioquia como la tierra que enfrentó al terrorismo y defendió la institucionalidad de la que, según ella, la ideología de Cepeda quiere acabar, concluyendo con firmeza: "¡A los antioqueños no nos van a estigmatizar ni a reescribir nuestra historia, mucho menos usted!".
Posición del congresista antioqueño
Por su parte, el congresista antioqueño Juan Espinal se mostró sorprendido por el plan de Cepeda, sugiriendo con ironía que parecía "escrito por este señor Gustavo Bolívar que le encantan las películas de narcos". Espinal rechazó categóricamente los términos "narcoeconomía, parapolítica, narcoestado" y contrapuso la innegable importancia de Antioquia para la economía nacional, tributando más de 30 billones de pesos y aportando el 35% de la energía del país.
Recordó el ejemplo del Metro de Medellín y la gran cantidad de emprendedores, empresarios, académicos y científicos que ha dado el departamento, incluyendo a políticos como el presidente Uribe, a quien defendió explícitamente. Espinal calificó a Cepeda de "canalla y tan mezquino" y le exigió una disculpa pública.
Contenido del plan de gobierno de Cepeda
El Plan de Gobierno de Cepeda comienza reconociendo que, a lo largo de la historia de la nación, Antioquia y su gente se han caracterizado por tener una fuerte identidad regional, por valorar el esfuerzo, el trabajo, el empeño, por la iniciativa y el empuje empresarial, por la densidad del tejido social, la unidad familiar, y por compartir arraigadas creencias religiosas.
Sin embargo, el documento señala que desde la década de 1980, la vida cotidiana y social de Medellín, Antioquia y su gente cambiaron. Comenzaron los tiempos de la persecución, del sufrimiento y de la incertidumbre. El documento afirma que "Antioquia se convirtió en cuna de la parapolítica, de la narcoeconomía, y del terrorismo de Estado".
Según el plan de Cepeda, surgió una alianza perversa entre sectores económicos, políticos y armados que utilizaron la represión, el miedo y el exterminio para proteger sus intereses y acumular riqueza a costa de la vida de poblaciones en territorios rurales y urbanos del departamento. Y en el centro de esa macabra realidad que emergió estaba Álvaro Uribe Vélez, su familia y su círculo social, estrechamente ligados al narcotráfico, al naciente paramilitarismo y a los sectores terratenientes.
Impacto en la contienda electoral
Esta unificación de voces de la política y el empresariado antioqueño en una defensa férrea de su identidad frente a las tesis de Cepeda está marcando claramente la pauta para lo que será la contienda electoral presidencial del 2026, donde Antioquia se perfila como un bastión de resistencia frente a la visión del actual oficialismo. Las declaraciones han polarizado aún más el debate político nacional y han puesto en evidencia las profundas divisiones que existen en la interpretación de la historia reciente de Colombia.



