Renuncia de Córdoba al aval conservador sacude la carrera presidencial
Carlos Felipe Córdoba, excontralor general de la República, anunció oficialmente su desistimiento de buscar el aval del Partido Conservador para las elecciones presidenciales. Esta decisión pone fin a una intensa pugna interna que se extendió desde noviembre del año pasado, enfrentándolo directamente con el senador Efraín Cepeda, quien también aspiraba a la nominación del partido azul.
Una carta que revela descontento y falta de garantías
En una carta pública, Córdoba expresó su preocupación por la "falta de garantías" y cuestionó abiertamente las condiciones políticas y las reglas establecidas en el proceso interno para la selección del candidato. "Las bases del partido demostraron su capacidad para influir en decisiones clave, llevando el debate a instancias donde la militancia tiene mayor voz", señaló un analista político cercano al caso.
Con esta movida, el excontralor opta por capitalizar las firmas que logró recolectar y que fueron validadas previamente por la Registraduría Nacional del Estado Civil, manteniéndose así en la contienda electoral pero fuera de la estructura tradicional conservadora.
Repercusiones inmediatas en el Partido Conservador
La salida de Córdoba deja un vacío significativo en las aspiraciones presidenciales del partido. Figuras como la representante Juana Londoño han emergido como posibles candidatas internas, aunque analistas consideran que la ventana de oportunidad para una candidatura propia podría haberse cerrado. "Si el partido sabe leer el momento, puede convertir esta crisis en un punto de reorganización. Juana Londoño queda hoy como la figura que resistió la turbulencia sin abandonar la estructura", comentaron fuentes internas.
La llegada de Córdoba al escenario complicó durante meses la decisión de la candidatura conservadora, posponiendo definiciones clave y generando incertidumbre. A finales de 2025, el partido se veía fortalecido por el liderazgo de Efraín Cepeda desde la presidencia del Senado, pero la irrupción del excontralor cambió radicalmente la ecuación.
Futuro incierto y posibles alianzas
Todo indica que la renuncia de Córdoba podría llevar al Partido Conservador a no presentar un candidato propio en las elecciones de mayo. En su lugar, la colectividad estaría evaluando apoyar a una figura externa con posibilidades reales de enfrentar a contendientes como Iván Cepeda y el movimiento petrista.
Los conservadores están actualmente concentrados en las elecciones al Congreso del 8 de marzo, relegando el tema presidencial a un segundo plano. Los resultados de esa jornada electoral serán cruciales para definir su estrategia futura. "La premisa es clara: buscarán un candidato con posibilidades de triunfo, pero primero deben asegurar una buena performance legislativa", explicó un experto en ciencia política.
La candidatura de Efraín Cepeda también ha perdido impulso, y muchos especulan que su permanencia en la contienda fue principalmente una estrategia para evitar que el aval cayera en manos de un ajeno al partido como Córdoba. Con el excontralor fuera de la disputa interna, es probable que el senador también dé un paso al costado.
Reflexiones finales sobre el panorama electoral
Este episodio revela las tensiones internas que enfrentan los partidos tradicionales en el actual escenario político colombiano. La capacidad de movilización de las bases y la búsqueda de nuevas formas de participación ciudadana, como la recolección de firmas, están redefiniendo las reglas del juego.
Mientras el Partido Conservador evalúa sus opciones, el resto de los actores políticos observan con atención cómo se reconfiguran las alianzas de cara a una de las elecciones más competitivas de los últimos años. La decisión de Córdoba no solo afecta su propia trayectoria, sino que podría tener repercusiones significativas en el equilibrio de poder nacional.