La desconexión de la extrema derecha colombiana con la realidad nacional
Los movimientos de extrema derecha en Colombia atraviesan una profunda crisis de identidad y propuesta. Sus principales figuras políticas permanecen en un estado de sobreexcitación permanente que no refleja el ánimo general del país, mientras carecen de un proyecto político coherente para ofrecer a los ciudadanos.
El problema del nacionalismo ausente
Mientras las derechas radicales han consolidado su poder en numerosos países alrededor del mundo, la situación colombiana presenta características particulares que merecen análisis detallado. El nacionalismo, fuerza motriz fundamental para estos movimientos en otras latitudes, no ha encontrado expresión convincente en la derecha colombiana contemporánea.
Desde las declaraciones de Vicky Dávila sobre "consentir" a Donald Trump hasta los llamados para que el expresidente estadounidense "disciplinara" a Gustavo Petro, la derecha colombiana se ha revelado como una fuerza profundamente antinacional en su discurso y aspiraciones.
El fracaso de la estrategia militarista
La apuesta por presentar a las Fuerzas Armadas como depositarias de la esencia nacional y víctimas de la "agresión mamerta" constituyó un planteamiento central que abarcó desde las cúpulas hasta las bases del movimiento. Sin embargo, esta estrategia ha perdido credibilidad por varias razones:
- Las mejoras materiales de la fuerza pública durante el último cuatrienio no vinieron acompañadas de menoscabo institucional
- Numerosos casos demuestran que los extremistas utilizan a los uniformados pero los descartan ante desafíos reales
- La carrera política de Álvaro Uribe está marcada por oficiales de alta graduación sacrificados cuando fue necesario
Las conexiones con la ilegalidad
El entorno de quienes aspiran a "recuperar el país" incluye relaciones preocupantes con diversos actores ilegales:
- Narcotraficantes y estructuras criminales
- Operadores de esquemas piramidales financieros
- Intermediarios políticos de dudosa procedencia
- Redes de explotación infantil vinculadas a élites globales
El caso de la cogestora de redes de pedofilia invitada a cazar colombianos desde un helicóptero militar ilustra la gravedad de estas conexiones.
La herencia uribista y su agotamiento
Álvaro Uribe representó en su momento un patriotismo creíble para millones de colombianos, anticipando tendencias globales que luego encarnarían figuras como Trump u Orbán. Su capacidad para moverse entre tecnócratas y paramilitares, entre lo legal y lo ilegal, le permitió construir una base amplia aunque controversial.
Sin embargo, de aquella versión del nacionalismo de extrema derecha queda poco hoy. La nueva generación de líderes no ha encontrado una fórmula alternativa que resuene con el país actual, dejando al movimiento en un vacío político peligroso.
La extrema derecha colombiana enfrenta así un dilema fundamental: carece tanto de un relato nacionalista convincente como de la capacidad para distanciarse de los sectores ilegales que han marcado su historia reciente. Esta doble debilidad explica en gran medida su desconexión con el estado de ánimo nacional y su falta de propuestas políticas sustanciales de cara al futuro inmediato.