El candidato presidencial revela detalles inéditos sobre su separación del caso más polémico
En una entrevista exclusiva con la Revista BOCAS, Abelardo de la Espriella rompió años de silencio para abordar uno de los episodios más controvertidos de su carrera jurídica: su relación profesional con David Murcia Guzmán, el cerebro detrás de la pirámide financiera más grande en la historia de Colombia.
La versión del "Tigre": engaño con documentos falsificados
Frente a las acusaciones recientes de Murcia, quien lo señaló de solicitar 700 millones de pesos para "cuadrar" procesos judiciales, De la Espriella presentó una defensa contundente. Según el penalista y ahora aspirante a la Presidencia, la ruptura con su entonces cliente no se debió a desacuerdos económicos, sino a un engaño técnico fundamentado en documentación falsa.
"David Murcia me entrega una contabilidad falsa. La estudiamos con 20 peritos especializados y, cuando llegamos a la etapa de acusación, las autoridades judiciales presentaron una contabilidad completamente diferente", afirmó De la Espriella durante la extensa conversación.
La renuncia como principio ético
Ante la aparición de estas nuevas pruebas y la evidente falta de transparencia por parte de Murcia, el abogado tomó una decisión radical: abandonar el caso de inmediato. "Le renuncié. ¿Acaso la gente cree que a los abogados no nos engañan?", cuestionó el candidato, desmarcándose de cualquier irregularidad en el proceso legal.
Para De la Espriella, el momento crucial fue cuando se rompió la relación de confianza al descubrir datos reales que desconocía por completo. "Cuando aparecieron los documentos verdaderos que yo no había visto, entendí que no podía continuar con esa defensa", explicó.
Preguntas que apuntan a motivaciones políticas
El penalista lanzó una pregunta retórica que conecta directamente con su actual campaña presidencial: "¿Por qué no me denunciaron hace 18 años cuando supuestamente ocurrieron estos hechos, y sí ahora que voy ganando en las encuestas para la Presidencia?". Con esta interrogante, De la Espriella sugiere que existen intereses oscuros detrás de las acusaciones, destinados a frenar su camino hacia la Casa de Nariño.
Filosofía de defensa: separar el profesionalismo de la ética personal
Para cerrar este capítulo de su vida profesional, el abogado explicó su filosofía de trabajo, aclarando que defender a alguien legalmente no implica compartir o aprobar sus actos. "Lo que resulta antiético es que un abogado haga juicios éticos contra su cliente. Si yo te digo 'no te voy a defender porque mataste a dos personas', estaría siendo antiético con mi profesión", sentenció.
La revelación llega en un momento crucial de la campaña electoral, donde cada declaración sobre el pasado de los candidatos adquiere dimensiones políticas inesperadas. La sombra de DMG, la pirámide que estafó a miles de colombianos, sigue proyectándose sobre quienes estuvieron cerca de su líder máximo.