Diana Rojas expone tensiones tras su apoyo a la alcaldía de Alejandro Eder en Cali
En una entrevista exclusiva con El País, Diana Rojas, exconcejal y excandidata a la alcaldía de Cali, reveló detalles sobre su relación con la administración del actual alcalde Alejandro Eder, destacando que su respaldo electoral no fue valorado como esperaba y que nunca formó parte del gabinete municipal.
Un apoyo decisivo que no fue reconocido
Rojas recordó que, durante la campaña electoral, su decisión de apoyar a Eder fue crucial en un contexto donde ambos candidatos estaban empatados en las encuestas. "Creo que fue decisivo para que él pudiera ganar estas elecciones", afirmó la excandidata, quien explicó que su movida buscaba evitar la victoria de otro contendiente.
Sin embargo, la exconcejal manifestó su sorpresa al darse cuenta de que, para la campaña y para el propio Eder, su apoyo "no había sido fundamental". Esta percepción se reforzó cuando una persona cercana al alcalde publicó en redes sociales: "Con ella o sin ella hubiéramos ganado".
Expectativas no cumplidas y ausencia en la administración
A pesar de que muchos ciudadanos asumían que Rojas tendría un rol importante en el gobierno distrital tras su alianza, la excandidata aclaró que nunca ha formado parte de la Administración, ni como miembro del gabinete ni como asesora. "La gente me dice: '¿Usted por qué no le dice al Alcalde? ¿Usted por qué no se encarga de este hueco?'", comentó Rojas, evidenciando la confusión pública sobre su papel.
La exconcejal admitió que inicialmente pensó que "el hablar de construir ciudad se refería a un proceso de hacer parte de las decisiones de la Administración", pero con el tiempo comprendió que no sería así. "Alejandro decidió que yo no hiciera parte del gabinete", señaló, aceptando que esa responsabilidad corresponde exclusivamente al alcalde.
Reflexiones sobre gratitud y dinámicas políticas
Rojas evitó centrarse en lo personal, aunque reconoció tener "una amplia reflexión" sobre el tema. Subrayó que la cuestión de la gratitud no solo la afecta a ella, sino a "los miles de ciudadanos que creen y que creían en el proceso". Para la excandidata, esta experiencia resalta la necesidad de valorar el trabajo en equipo sobre los individualismos en la construcción territorial.
"Cali merece que le vaya bien", expresó Rojas, enfatizando la importancia de reconocer el valor de todos los actores que comparten el territorio. Su postura busca trascender el episodio específico para abogar por una política más colaborativa y menos fragmentada.
Proyectos recientes y formación en el exterior
La excandidata detalló su participación en Cali 500, un proyecto de construcción de visión de ciudad que entregó en junio del año pasado tras un extenso proceso de conversación ciudadana. Posteriormente, obtuvo una beca para estudiar Innovación y Liderazgo de Gobierno en la Universidad de Georgetown, donde fortaleció sus habilidades y perfeccionó su inglés.
Esta experiencia internacional le permitió "mirar a Cali y a Colombia desde otros ojos", reforzando su compromiso con el desarrollo urbano y la planificación estratégica, áreas en las que se desempeña como economista y planificadora urbana.
Balance de la gestión y futuro político
Al evaluar la administración de Eder, Rojas reconoció los esfuerzos por posicionar a Cali a nivel nacional e internacional, pero también señaló que "hay otras decisiones que se toman que no coinciden con la realidad de la ciudad". Abogó por una mayor sensibilidad y cercanía con la ciudadanía para abordar los múltiples problemas urbanos.
Sobre su futuro en la política caleña, la exconcejal afirmó que nunca ha dejado de ser líder y que continuará trabajando en procesos de ciudad desde diversos espacios, sin necesitar un cargo público. Respecto a una posible candidatura futura, aclaró que "esa decisión no la he tomado todavía", prefiriendo enfocarse en su reciente regreso y en contribuir al tejido social de Cali.
Rojas concluyó reflexionando sobre la importancia de "procesos de autorreflexión, tal vez profundos y dolorosos" para construir una ciudad más inclusiva y cohesionada, donde la diversidad y multiculturalidad sean reconocidas como el mayor tesoro territorial.



