El regreso del fascismo en América Latina: dos caminos hacia el autoritarismo
Dos caminos del fascismo en América Latina hacia el autoritarismo

El retorno del autoritarismo en América Latina por dos vías distintas

El fascismo regresa al continente americano a través de dos rutas claramente diferenciadas. La primera es la avenida ruidosa y agresiva representada por figuras como Donald Trump, cuyo discurso despótico y acciones atropelladoras buscan imponer su voluntad sin contemplaciones. La segunda sigue senderos más sutiles pero igualmente peligrosos, donde líderes populistas erosionan gradualmente las conquistas democráticas bajo apariencias legitimadoras.

La vía trumpista: autoritarismo explícito

Donald Trump ha manifestado abiertamente sus intenciones sobre Cuba, declarando: "Quiero tomarme a Cuba, hacer lo que yo quiera de ese paisito fallido". Este planteamiento revela no solo una visión colonialista, sino también la disposición a implementar políticas de bloqueo reforzado con escudo militar, involucrando a diecisiete gobiernos de la región. Su objetivo trasciende lo económico: busca rediseñar la geopolítica continental según sus intereses, incluso a costa de profundizar crisis humanitarias.

La microdemolición democrática

Como señala Humberto de la Calle, existe un proceso de "microdemolición de la democracia" ejecutado por líderes que, habiendo accedido al poder mediante procesos electorales, posteriormente atropellan las instituciones que los llevaron al gobierno. Este patrón se observa en figuras como Perón, Milei, Chávez, Maduro, Fujimori, Bolsonaro, Bukele y, en el caso colombiano, Gustavo Petro.

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Estos gobernantes buscan el poder arbitrario característico del autoritarismo mediante varias estrategias:

  • Escamoteo de controles institucionales al gobierno
  • Persecución sistemática de la oposición política
  • Sacralización de la figura del caudillo como único vocero legítimo del pueblo

En Colombia, este fenómeno se manifiesta en propuestas como la de Álvaro Uribe para convocar referendo de reelección y cerrar el Congreso, o la iniciativa de Petro de promover una Asamblea Constituyente corporativista que representaría principalmente a sus seguidores, modificando sustancialmente la Constitución de 1991.

La posición de Iván Cepeda frente al autoritarismo

El senador Iván Cepeda presenta un enfoque diferenciado dentro del espectro político colombiano. Aunque defiende las reformas sociales propuestas por el gobierno Petro y busca profundizarlas, mantiene distancia crítica respecto a los métodos autoritarios. Cepeda ha declarado: "No soy partidario a ultranza de la Constituyente. Lo que se requiere es un diálogo que nos conduzca al acuerdo nacional".

Su liderazgo, forjado en la defensa de la legalidad, las víctimas y los derechos humanos, responde más a una conciencia ética que a ambiciones de poder personal. Aspira a un gobierno de coalición basado en reformas socialdemócratas y lucha contra la macrocorrupción, priorizando el consenso sobre la imposición.

El caso cubano: de una dictadura a otra

La situación de Cuba ilustra dramáticamente las consecuencias del autoritarismo. El pueblo cubano ha transitado del sátrapa Batista al dictador castrista y ahora enfrenta la amenaza de un tirano invasor en la figura de Trump. El régimen actual, encabezado por Miguel Díaz-Canel, ha respondido a las protestas por libertades y derechos con medidas represivas, incluyendo la convocatoria a "revolucionarios" y uniformados para "defender en las calles la revolución" y la aprobación de pena de muerte por sedición.

El dilema democrático colombiano

Ante este panorama, los demócratas colombianos enfrentan una decisión crucial: determinar si sus candidatos, ya sea Claudia López o Iván Cepeda, optarán claramente por la democracia liberal frente a las tentaciones autoritarias. El reto consiste en construir consensos sin caer en el personalismo ni en la erosión institucional que caracteriza a los regímenes autoritarios contemporáneos.

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La defensa de la democracia requiere rechazar tanto el autoritarismo explícito al estilo Trump como la microdemolición institucional que practican algunos gobernantes populistas. Solo mediante el fortalecimiento de las instituciones, el respeto a la división de poderes y la construcción de acuerdos nacionales inclusivos podrá contrarrestarse el avance del fascismo en el continente.