Edwin Brito 'Pechy Palyers': La nueva política rural que conquista desde las redes sociales
Edwin Brito 'Pechy Palyers': Política rural desde las redes

Edwin Brito 'Pechy Palyers': La irrupción política desde el campo y las plataformas digitales

En el panorama político colombiano, caracterizado históricamente por figuras excéntricas y discursos tradicionales, emerge una nueva forma de hacer política que combina la ruralidad, las plataformas digitales y un lenguaje sin filtros. Edwin Brito García, conocido en redes sociales como Pechy Palyers, representa esta corriente que está revolucionando las campañas electorales desde las áridas tierras del Cesar.

Un fenómeno digital con raíces rurales

Nacido en La Jagua de Ibirico y formado como zootecnista especializado en sanidad animal, Brito ha construido su trayectoria entre corrales y ganado. "Soy un hombre del campo. Llevo 23 años trabajando en el sector agropecuario", afirma el aspirante a senador, quien alterna su labor profesional con la creación de contenido digital que ya supera los 300 mil seguidores.

Su estrategia política se basa precisamente en esta dualidad: mientras un día está palpando ganado o realizando inseminación artificial, al siguiente genera contenido viral que lo posicionó recientemente como el tercer personaje político más buscado en YouTube, solo detrás de Abelardo de La Espriella e Iván Cepeda.

La fórmula del éxito: autenticidad y conexión directa

"Hace cuatro años decidí abrirme espacio en lo digital. Me di cuenta de que hacer sonreír a la gente también es una bendición", explica Brito sobre su incursión en las redes sociales. Su contenido, que describe como "fuerte y no para todo el mundo", muestra el día a día del campo con una jocosidad que ha generado identificación masiva.

El político argumenta que su irreverencia responde a una faceta humana universal: "Todos tenemos un personaje dentro. Ese que quiere decir las cosas sin miedo. Yo simplemente represento esa parte que muchas personas no se atreven a mostrar".

De las redes al Senado: un salto calculado

La transición hacia la política formal no fue casual. Brito revela que durante años apoyó candidatos con la esperanza de que ayudaran al sector agropecuario, pero sintió que sus voces no eran escuchadas. "Decidí no volver a apoyar desde atrás, sino dar el paso al frente", afirma con determinación.

Su encuentro la semana pasada con Efraín Cepeda, director del Partido Conservador, indica que las estructuras políticas tradicionales comienzan a tomar en serio este fenómeno. Los cálculos electorales sugieren que, manteniendo su caudal actual, podría alcanzar aproximadamente 60 mil votos con solo el 20% de sus seguidores digitales.

Bandera política: control al sector agropecuario

La propuesta legislativa de Brito se centra en ejercer control político sobre el sector agropecuario. "No puede ser que haya personas en el Ministerio de Agricultura que no conozcan los ciclos de siembra o cuánto tarda una vaca en producir", cuestiona el zootecnista, enfatizando la necesidad de que el campo sea representado por quienes lo conocen desde la práctica.

Además, plantea una iniciativa para que el país conozca cómo votan los congresistas en temas cruciales para el desarrollo rural, prometiendo transparencia en su eventual gestión legislativa.

Controversia lingüística y doble moral

Uno de los aspectos más polémicos de su figura es el lenguaje fuerte que emplea en redes sociales. Brito reconoce que hay espacios donde debe moderar su vocabulario, como el propio Congreso, pero lanza una pregunta incómoda: "¿Por qué escandaliza más una grosería que el roto de los recursos públicos o la corrupción?".

Esta reflexión apunta directamente a lo que él denomina "doble moral" en la política tradicional, donde formas superficiales parecen pesar más que los contenidos sustanciales y la honestidad en el manejo de lo público.

La trayectoria de Edwin Brito 'Pechy Palyers' simboliza así una transformación profunda en las formas de participación política en Colombia, donde las redes sociales democratizan el acceso a la visibilidad y la autenticidad se convierte en un valor electoral creciente.