Gasto público impulsa 46% del crecimiento económico en primer trimestre
Gasto público impulsa 46% del crecimiento en primer trimestre

El crecimiento de la economía colombiana volvió a encender las alertas entre analistas y empresarios. Aunque el país registró una expansión de 2,2% al cierre del primer trimestre del año, las cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) revelan que el crecimiento depende principalmente del gasto público y no de una recuperación sólida de la inversión o de los sectores productivos.

Gasto público domina el crecimiento

El gasto de consumo final del Gobierno creció 7,8% entre enero y marzo, casi cuatro veces más que toda la economía colombiana. Ese componente explicó cerca del 46% del crecimiento total del producto interno bruto (PIB) en el trimestre. Si se toma el último año completo terminado en marzo, el gasto público explicó alrededor del 59% del crecimiento económico del país.

Al mismo tiempo, la formación bruta de capital —uno de los principales termómetros de inversión y crecimiento futuro— cayó 3%, mientras la construcción siguió hundida en terreno negativo y sectores como agricultura y minería volvieron a debilitarse.

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“La economía sigue creciendo, pero cada vez con bases más frágiles y más dependiente del gasto estatal”, coinciden algunos analistas. “Esto no es sostenible. El gasto excesivo del Gobierno no puede ser una fuente sostenible de crecimiento de largo plazo”, advirtió César Pabón, director de investigaciones económicas de Corficolombiana.

El economista fue incluso más lejos al afirmar que, si se excluyera el efecto de la administración pública, el crecimiento de la economía habría estado mucho más cerca de 1,6% que el reportado por el Dane. “Realmente este es un crecimiento no sostenible y explicado por factores más coyunturales y no estructurales”, afirmó.

Ciclo electoral y gasto de funcionamiento

Pabón explicó que buena parte del impulso del gasto público estuvo relacionado con el ciclo electoral y con el incremento de gastos de funcionamiento en distintas ramas del Estado. Pero también alertó sobre el deterioro fiscal que viene acompañando ese aumento del gasto. “Esto hay que sumarle que no solamente son los temas electorales, sino ese exceso de gasto que ha tenido este Gobierno en particular y que nos lleva a este mal momento de las finanzas públicas”, señaló.

Las cifras oficiales respaldan esa lectura. El Dane reveló que la organización electoral creció 104% en el trimestre, la rama legislativa avanzó 17,6%, los organismos autónomos 13,2% y el Gobierno central 9,6%.

Agro y construcción pierden fuerza

Piedad Urdinola, directora del Dane, reconoció el peso del gasto estatal en el resultado económico. Explicó que la dinámica estuvo impulsada por mayores pagos en funcionamiento, defensa, educación y el componente electoral. “El gasto de consumo final de gobierno general crece 7,8%”, señaló.

La rama de administración pública, defensa, educación y salud creció 5,7% y aportó 0,9 puntos porcentuales al PIB total, es decir, cerca del 40% de todo el crecimiento económico del trimestre.

Mientras tanto, varios sectores clave continúan debilitados. La construcción cayó 5,4%, convirtiéndose en uno de los principales lastres del crecimiento. Las edificaciones residenciales y no residenciales retrocedieron 8,2%, mientras la inversión en vivienda cayó 3,2%. Según Urdinola, “lo que estamos viendo aquí, que termina jalonando al negativo, es precisamente el cierre de distintos proyectos de construcción y vivienda que no se están renovando”.

El agro también perdió fuerza: la agricultura cayó 1,4%, golpeada por el desplome del café tras el auge del año pasado. La minería volvió a terreno negativo con una caída de 0,1%, afectada por la reducción en extracción de carbón y petróleo.

Problema estructural

Bruce Mac Master, presidente de la Andi, aseguró que el resultado del PIB refleja un problema estructural más profundo. “Preocupa la contribución del gasto público en el desempeño económico reciente, precisamente en un momento donde el principal problema económico es la sostenibilidad de las finanzas”, afirmó.

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Recordó que el déficit fiscal ronda el 7%, la caja del Gobierno está en mínimos históricos y el Ministerio de Hacienda ha tenido que colocar deuda a tasas cercanas al 14% para financiar el gasto. “No estamos generando las condiciones para el crecimiento futuro”, señaló.

Andrés Langebaeck, exvicepresidente de Anif, coincidió en que el resultado fue decepcionante. “El crecimiento del PIB en el primer trimestre del año decepcionó y permite anticipar que deberán ajustarse a la baja las cifras de crecimiento para este año”, afirmó. Advirtió que el impulso del gasto público empieza a perder fuerza y llamó la atención sobre la debilidad de la inversión. “La economía que no invierte no crece”, resumió.

Daniel Velandia, economista jefe de Credicorp Capital, también advirtió que el mayor gasto público ayuda a sostener la actividad en el corto plazo, pero a costa de un deterioro fiscal. “Ese mayor crecimiento del gasto público impacta positivamente la actividad en el corto plazo, pero pagar la cuenta de ese deterioro fiscal seguramente le va a salir costoso al país en los próximos años”, afirmó. Señaló que la inversión continúa afectada por la incertidumbre regulatoria en sectores estratégicos como petróleo, minería, construcción, infraestructura, energía y vivienda.

Desde BBVA Research, Alejandro Reyes también advierte sobre el desbalance estructural. “La economía sigue teniendo un desbalance estructural entre el desempeño del gasto en consumo final y la inversión”, señaló la entidad.

Marzo mostró mejora, pero persisten dudas

No obstante, el Dane destacó que marzo mostró una aceleración importante. El Indicador de Seguimiento a la Economía (ISE) creció 4% en marzo, muy por encima del 1% de enero y del 1,3% de febrero. También hubo señales positivas en el consumo de los hogares: el gasto en bienes durables creció 12,7%, mientras conciertos, eventos y actividades recreativas siguieron impulsando sectores de entretenimiento y servicios.

Sin embargo, para la mayoría de analistas, esos factores no cambian el problema de fondo: Colombia mantiene un crecimiento bajo, cada vez más dependiente del gasto estatal y con una inversión insuficiente para garantizar una expansión sostenida en los próximos años.