La reciente entrevista de Iván Cepeda con EL TIEMPO, realizada por el director Andrés Mompotes, ha generado un amplio debate al revelar las dos caras del candidato presidencial. Por un lado, reafirmó su lealtad al gobierno de Gustavo Petro; por otro, dejó entrever posturas que preocupan a diversos sectores.
Seguridad pública y Paz Total
Ante la crisis de seguridad, Cepeda atribuyó los problemas actuales a la economía global del narcotráfico y la minería ilegal, descartando que sean consecuencia de la política de Paz Total. Defendió que la solución no es militar y prometió examinar uno a uno los procesos de paz en curso. Sin embargo, su única línea roja es que no se toque a líderes sociales, dejando de lado al resto de la población. Esto ha sido interpretado como un mensaje de indefensión para los ciudadanos comunes.
Propiedad privada y expropiaciones
En cuanto a la propiedad privada, Cepeda evitó pronunciarse claramente sobre las expropiaciones exprés. Afirmó que todos los procedimientos del Estado deberían ser exprés, lo que para muchos analistas sugiere que las expropiaciones serán una constante bajo su mandato, alineadas con su ideología.
Crisis de salud y responsabilidades
Frente al cierre de hospitales y la crisis sanitaria, Cepeda culpó a la privatización de la salud y calificó la situación como un desastre heredado. Ignoró que las políticas del Pacto Histórico desmontaron un sistema que cubría al 95% de la población, generando largas filas y muertes. Su postura ha sido calificada de cínica por algunos sectores.
Quiebra del país y presión fiscal
Consultado sobre la quiebra nacional, Cepeda propuso discutir el tema y sugirió que los ricos paguen impuestos como el resto. Evitó abordar el gasto desbordado, el tamaño del Estado o la corrupción, lo que indica que su eventual gobierno podría aumentar los impuestos de manera confiscatoria.
Corrupción y lealtad al gobierno
La entrevista también sirvió para que Cepeda mostrara su lealtad sin límites a Petro, minimizando los escándalos de corrupción que han salpicado a la Casa de Nariño. Argumentó que la corrupción es un fenómeno sistémico que afecta a todos los gobiernos, una visión que muchos consideran impúdica dado el alcance de los casos recientes.
Reformas por decreto y constituyente
Cepeda finalizó con una propuesta polémica: legislar mediante decretos con facultades extraordinarias, calificando el trámite en el Congreso como engorroso. Además, al ser preguntado sobre si impondría una constituyente si falla el Acuerdo Nacional, negó haber hecho tal amenaza, pero su programa de gobierno menciona el poder constituyente como garantía para evitar un pacto de élites.
Estas contradicciones revelan dos Cepedas: uno que promete diálogo y otro que apunta a medidas autoritarias. La pregunta es cuál de ellos gobernará realmente.



