La verdad detrás del libro que Petro exhibió tras encuentro con Trump
La escena parecía un momento histórico en las relaciones diplomáticas entre Colombia y Estados Unidos: el presidente Gustavo Petro saliendo de la Casa Blanca con un libro en la mano, mostrándolo orgullosamente en redes sociales como si fuera un obsequio personal del presidente Donald Trump. La imagen, difundida ampliamente, sugería un encuentro exitoso y cordial entre ambos mandatarios.
La versión oficial que se desmorona
El libro en cuestión era "Trump: El arte de la negociación" (The Art of the Deal), publicado originalmente en 1987 cuando Trump era empresario. La edición mostraba una dedicatoria escrita a mano que decía "You are great" ("Eres genial"). Petro compartió la imagen en X con un comentario que mezclaba burla y presunción: "¿Qué me quiso decir con esa dedicatoria? No entiendo mucho el inglés".
Sin embargo, la narrativa comenzó a resquebrajarse cuando surgieron detalles desde dentro de la reunión. En entrevista con María Isabel Rueda, el senador Bernie Moreno —quien estuvo presente en el encuentro— reveló información que cambió por completo la interpretación del gesto.
La confesión del senador Moreno
Con un tono claramente burlón, el senador estadounidense explicó que no fue Trump quien regaló el libro, sino que la delegación colombiana lo llevó consigo. "Le llevaron allá una versión en pasta blanda del libro El arte de la negociación, que se escribió sobre él. Pensé que era gracioso, porque por lo menos pudieron llevar una versión en pasta dura", dijo Moreno.
El senador agregó: "Al final de la reunión le pidieron a Trump que firmara el libro que habían llevado de regalo y así lo hizo". Esta revelación transforma completamente la interpretación del episodio: lo que se presentó como un gesto espontáneo de Trump hacia Petro fue, en realidad, una puesta en escena previamente planeada por la delegación colombiana.
Confirmaciones periodísticas
Esta versión ya había sido adelantada por el periodista Luis Carlos Vélez, quien investigó el origen del libro tras notar en fotografías oficiales que el embajador colombiano en Washington, Daniel García-Peña, cargaba el ejemplar desde antes de entrar a la Casa Blanca.
Tras consultar fuentes en el entorno presidencial estadounidense y preguntar directamente al embajador, Vélez recibió una respuesta contundente y breve: "Lo llevamos para pedirle que lo firmara". Incluso un texto de El Tiempo confirmó el mismo relato: fue la delegación colombiana la que llevó el libro, aparentemente como parte de una estrategia para "masajear" el ego de Trump y construir una imagen favorable del encuentro.
La estrategia comunicativa revelada
Así, lo que en redes sociales fue presentado como un regalo simbólico de Trump a Petro, terminó revelándose como una operación comunicativa cuidadosamente calculada:
- Llevar el libro a la reunión
- Pedir la firma al presidente estadounidense
- Mostrar la dedicatoria como símbolo político
- Convertirla en evidencia de una supuesta relación cercana
La polémica no está en el libro como objeto físico, sino en la narrativa construida alrededor de él. En el contraste entre la imagen pública proyectada y lo que realmente ocurrió detrás de escenas. Entre el símbolo diplomático pretendido y la estrategia mediática ejecutada.
El encuentro entre Petro y Trump
El presidente Gustavo Petro llegó a la Casa Blanca el 3 de febrero con un objetivo puntual: reiniciar la relación con Donald Trump y dejar atrás el clima de tensión que marcó los primeros meses del vínculo entre ambos gobiernos. Este fue el primer encuentro y posiblemente el único cara a cara entre los dos mandatarios.
La reunión se dio tras una llamada telefónica inesperada el pasado 7 de enero, en la que acordaron verse en Washington. Desde entonces, tanto Petro como Trump han bajado el tono en público, conscientes de que una confrontación abierta no beneficia a ninguno de los dos países.
La ironía final del episodio es que el gesto que buscaba mostrar cercanía y éxito diplomático terminó siendo interpretado como una maniobra forzada, casi escenográfica. Hoy, el caso del libro no se discute como un detalle anecdótico, sino como un ejemplo revelador de cómo se fabrican símbolos políticos para consumo digital, cómo se construyen relatos de éxito diplomático y cómo una escena aparentemente menor puede terminar exponiendo mucho más de lo que se pretendía mostrar inicialmente.