Ómar Rincón disecciona las prácticas periodísticas que definen el momento político actual
En su columna 'El otro lado', el reconocido crítico de televisión Ómar Rincón realiza un análisis profundo sobre cómo el periodismo colombiano ha construido una agenda informativa particular durante el actual gobierno, empleando prácticas que califica como "curiosas y sorprendentes" y que han contribuido a lo que denomina un "estado de alucinación nacional".
Siete fenómenos que revelan la transformación del oficio periodístico
Rincón estructura su crítica en siete fenómenos observables que, según su perspectiva, han redefinido la relación entre medios, periodistas y poder político:
- La paradoja de la popularidad presidencial: Los medios y sus figuras estelares decidieron asumir un rol de oposición política frontal contra el presidente Gustavo Petro. Esta insistencia constante en narrar una "debacle" ha tenido el efecto contrario, transformando a Petro en una figura mártir y elevando su popularidad hasta el 50%, un éxito que los analistas mediáticos no anticiparon.
- La estrategia tuitera del presidente: Petro, identificando la obsesión mediática, ha utilizado Twitter como herramienta principal para comunicarse directamente, provocar a los periodistas y generar polémicas donde estos "caen como moscas". Así, el mandatario se convierte en tendencia y los periodistas abandonan su labor informativa para convertirse en "barras bravas" de sus propias posturas.
- La emergencia de Morris como interlocutor: En un escenario donde la mayoría de periodistas se posiciona en contra de Petro, personajes como Morris y su canal RTVC Noticias han ganado relevancia inesperada, convirtiéndose en fuentes clave y en interlocutores directos para los comunicadores opositores.
- El fenómeno Cepeda sin esfuerzo: La cobertura constante y cargada de advertencias sobre el senador Iván Cepeda ha terminado por potenciar su figura política sin que él tenga que realizar campaña activa. Los medios, con sus preguntas y enfoques, se han convertido en sus mejores promotores.
- Una campaña electoral vacía: Los candidatos opositores centran sus discursos en atacar a Cepeda, mencionando constantemente a figuras como Paloma, Vicky, Cárdenas, Pinzón y "el payaso", pero sin presentar propuestas programáticas concretas. Se privilegia el ataque personal sobre el debate de ideas.
- La fascinación por el espectáculo: Aunque públicamente piden argumentos y programas, muchos periodistas en la práctica buscan generar clics, y eso lo logran siguiendo el show de personajes polémicos. Cuando alguien "hace estupideces todo el día", inmediatamente se convierte en noticia.
- El triunfo estratégico de Petro: Según Rincón, antes de Petro los periodistas se sentían cómodos como parte del establishment. Con la llegada de este gobierno, "descubrieron que no pueden soportar esta otra clase social que está triunfando". Petro aprovechó esta animadversión para igualar a todos sus críticos mediáticos y convertirlos en su oposición oficial, logrando que el periodismo pierda legitimidad y credibilidad ante amplios sectores.
Un periodismo convertido en crónica deportiva
El resultado final, concluye Rincón, es un periodismo político que opera como si fuera deportivo, narrando el partido de la política tuit a tuit, insulto a insulto, desde el fanatismo de una "Barra Brava moralista" que comenta desde la ignorancia. Esta dinámica, donde la información se sustituye por el espectáculo y la confrontación, explica en buena medida "y así nos va" como sociedad, según el columnista.
El análisis de Rincón no solo critica las prácticas periodísticas actuales, sino que revela cómo estas han sido instrumentalizadas por distintos actores políticos, generando un círculo vicioso donde la información de calidad es la gran ausente y todos los participantes -medios, periodistas y políticos- contribuyen a esta "alucinación colectiva" informativa.
