Déficit externo de Colombia alcanza nivel más alto en tres años
Cada vez que un ciudadano colombiano adquiere un teléfono móvil importado, un automóvil ensamblado en el exterior o maquinaria para su negocio, se produce una salida de dólares del país. Por el contrario, cuando Colombia vende café, petróleo o recibe remesas desde el extranjero, ingresan divisas a la economía nacional.
Cuando las salidas superan a las entradas, se genera un desbalance conocido como déficit en cuenta corriente. En el cuarto trimestre de 2025, este faltante alcanzó la cifra de USD 3.912 millones, equivalente al 3,1% del tamaño de la economía colombiana. Según un informe del Grupo Cibest (anteriormente Bancolombia), este representa el nivel más elevado registrado en los últimos tres años.
El impacto del consumo interno en las importaciones
El principal motor detrás de este incremento fue relativamente sencillo: los colombianos adquirieron más bienes importados de los que el país logró comercializar en el exterior. Las importaciones de consumo crecieron a tasas superiores al 20% durante el último trimestre del año, mientras que también aumentaron las compras de bienes de capital como maquinaria y equipos industriales.
Esta situación refleja una demanda interna activa, con comercios que se abastecen, empresas que realizan inversiones y hogares que mantienen un consumo sostenido. Sin embargo, el problema radica en que las exportaciones no lograron acompañar este ritmo acelerado de importaciones.
Los productos tradicionales de exportación como carbón y petróleo, que continúan siendo los principales generadores de divisas para el país, enfrentaron menores precios internacionales y reducciones en los volúmenes exportados. Aunque el café tuvo un año positivo, junto con el banano, alimentos procesados, productos químicos y oro, estos sectores no fueron suficientes para compensar la debilidad del sector energético.
El papel crucial de las remesas y utilidades
Otro factor que ejerce presión sobre el balance externo son las utilidades que empresas extranjeras envían a sus casas matrices. En el cuarto trimestre de 2025, salieron USD 5.108 millones por este concepto, la cifra más alta desde 2022, representando el 2,9% del PIB. Paralelamente, los ingresos que empresas colombianas reciben por inversiones en el exterior disminuyeron significativamente.
Si el déficit no fue mayor, se debe en buena medida al flujo constante de remesas. Durante el último trimestre del año ingresaron USD 4.669 millones enviados por colombianos residentes en el exterior, el mayor registro desde que existen datos comparables disponibles. Este dinero, que llega directamente a los hogares colombianos, cumple actualmente una función esencial: ayuda a equilibrar las cuentas externas del país.
Según el informe del Grupo Cibest, la solidez de estos flujos responde tanto a la diversificación de los países de origen como a una menor exposición a cambios restrictivos en la política migratoria de Estados Unidos.
Financiamiento del déficit y perspectivas futuras
Cuando una nación gasta más dólares de los que genera, requiere que alguien proporcione el financiamiento necesario. En 2025, una parte considerable de estos recursos llegó mediante inversión de portafolio, específicamente a través de la compra de deuda pública y otros activos financieros.
En la cuenta financiera, Colombia registró entradas netas por USD 3.471 millones (2,7% del PIB), el nivel más alto desde el cuarto trimestre de 2022. Uno de los movimientos más significativos fue la venta directa de títulos de deuda (TES) a la gestora internacional PIMCO por aproximadamente USD 6.000 millones en diciembre, lo que permitió financiar parte del desbalance externo.
La inversión extranjera directa —aquella que llega para construir fábricas, abrir empresas o expandir operaciones— fue considerablemente menor, alcanzando apenas USD 2.522 millones en el trimestre, equivalente al 1,4% del PIB. El informe calificó esta cifra como "insuficiente" para cubrir la totalidad del déficit de cuenta corriente.
Este detalle es particularmente relevante porque la inversión de portafolio puede entrar rápidamente al país, pero también puede retirarse con la misma velocidad si cambian las condiciones internacionales.
La influencia del tipo de cambio y perspectivas para 2026
Un factor que atraviesa todas estas cifras es el tipo de cambio. La apreciación del peso colombiano durante 2025 hizo que el déficit, medido como porcentaje del PIB, pareciera más contenido. Sin embargo, en términos de dólares, el deterioro fue más pronunciado.
Un peso fuerte abarata las importaciones y estimula el consumo externo, pero simultáneamente encarece las exportaciones en términos relativos. La economía colombiana cerró 2025 con mayor consumo interno y un flujo significativo de capital financiero.
Para 2026, el Grupo Cibest anticipa un crecimiento económico moderado y más débil, lo que podría reducir el desbalance comercial en los próximos semestres. Si la economía se desacelera, las importaciones podrían enfriarse y el déficit disminuir progresivamente.
La trayectoria del dólar será fundamental en este proceso. En el transcurso de un año, la Tasa Representativa del Mercado pasó de COP 4.116 por dólar a 3.751, establecida por la Superintendencia Financiera, lo que representa una desvalorización de COP 365 de la divisa estadounidense frente al peso colombiano.
La relevancia del déficit externo está directamente conectada a tres elementos cotidianos: el valor del dólar, las tasas de interés y la percepción de riesgo del país. Un déficit persistente y mal financiado puede traducirse en presión cambiaria y costos financieros más elevados para la economía nacional.
Actualmente, el déficit se mantiene lejos de los niveles críticos registrados en el pasado. No obstante, depende cada vez más del apetito de inversionistas internacionales y de que las remesas continúen llegando con la misma fuerza y regularidad que han demostrado hasta ahora.
