La polémica en torno al esquema de seguridad de Juliana Guerrero sumó un nuevo capítulo luego de que la Unidad Nacional de Protección (UNP) confirmara oficialmente que sí cuenta con medidas de protección, aunque desmintió varias versiones sobre un supuesto despliegue excesivo de escoltas y vehículos blindados.
Declaraciones del director de la UNP
El director de la UNP, Augusto Rodríguez, respondió públicamente a las críticas en entrevista con La FM, donde rechazó las cifras difundidas en redes sociales y medios sobre el tamaño del esquema asignado a la exjefe de gabinete del Ministerio del Interior. Según Rodríguez, las afirmaciones que indicaban que Guerrero tendría tres camionetas blindadas y hasta nueve escoltas no corresponden a la realidad. “Es una exageración enorme. Me aterra la falta de rigurosidad”, afirmó el funcionario, recordando que los detalles exactos de los esquemas de protección están cobijados por reserva legal para evitar riesgos contra las personas protegidas.
Origen del esquema de protección
La controversia surgió porque Juliana Guerrero actualmente no ocupa un cargo público. Frente a esto, la UNP explicó que el esquema fue aprobado cuando aún ejercía funciones en el Ministerio del Interior, tras reportar riesgos que fueron evaluados mediante los protocolos técnicos habituales. De acuerdo con Rodríguez, las medidas no se asignan de manera discrecional, sino que pasan por comités especializados que analizan amenazas, nivel de exposición pública y condiciones de seguridad. Tras su salida del Gobierno, el caso sigue en revisión dentro de un trámite ordinario, ahora bajo la categoría de población civil o activistas.
Reacciones y denuncias
El tema tomó fuerza luego de que la exdirectora del Dapre, Angie Rodríguez, cuestionara la rapidez con la que se otorgó la protección a Guerrero mientras ella, según afirmó, se sentía desprotegida. A la controversia se sumaron denuncias públicas del concejal y representante electo Daniel Briceño, quien aseguró que Guerrero contaba con un amplio esquema de seguridad en medio de la crisis de orden público que vive el país. Paralelamente, el periodista Jacobo Solano afirmó en redes sociales que la exfuncionaria se movilizaba con entre seis y nueve escoltas y varias camionetas blindadas, incluso durante viajes fuera de Bogotá. Estas versiones no han sido confirmadas oficialmente por autoridades.
Presunta falsificación de firma
El debate dio un giro inesperado cuando se conoció una carta fechada en marzo de 2025 en la que, aparentemente, Angie Rodríguez solicitaba a la UNP el ingreso urgente de Guerrero al programa de protección. El director de la entidad confirmó que el documento sí llegó a la UNP y que estaba firmado por la entonces directora del Dapre el mismo día en que fue nombrada en el Ministerio del Interior. Sin embargo, Rodríguez negó haber hecho esa solicitud. Aunque reconoció que la firma corresponde a su firma digital habitual, aseguró que fue falsificada y anunció acciones legales para esclarecer quién habría utilizado su identidad sin autorización. “Voy a poner denuncia ante persona indeterminada”, señaló, afirmando que nunca autorizó ese trámite ni tuvo conocimiento del mismo.
Señalamientos políticos y nuevas tensiones
La polémica ocurre en medio de fuertes declaraciones cruzadas dentro del Gobierno. Angie Rodríguez también aseguró que Guerrero habría mencionado supuestos vínculos con el En frente a ella, afirmación que elevó aún más la tensión política alrededor del caso. Mientras tanto, la UNP insiste en que el esquema responde exclusivamente a evaluaciones técnicas de riesgo y no a privilegios personales. El nombramiento del esquema, la disputa sobre la carta y las denuncias sobre firmas presuntamente falsificadas mantienen abierta una controversia que ya trasciende el tema de seguridad y se convierte en un nuevo foco de enfrentamiento político. Por ahora, la entidad mantiene la protección activa mientras continúan las evaluaciones de riesgo y avanzan las investigaciones anunciadas por la exdirectora del Dapre, dejando claro que el caso de Juliana Guerrero está lejos de cerrarse.



