El expresidente Álvaro Uribe Vélez ha solicitado públicamente a las autoridades que verifiquen la identidad de un hombre de barba blanca que participó en una manifestación frente a su residencia en Llanogrande, Rionegro, el pasado martes 19 de mayo. Uribe señaló que el individuo podría ser alias “Leopoldo Durán”, a quien vinculó con estructuras armadas ilegales.
En un mensaje publicado en su cuenta de X, el exmandatario escribió: “Ruego a las autoridades y a los medios verificar si este señor de barba blanca, que ayer llegó a hostigar a la puerta de mi casa, es alias Leopoldo Durán, guerrillero portavoz de alias Calarcá”. La publicación elevó la tensión política en torno a los hechos ocurridos.
¿Quién es alias Leopoldo Durán?
La referencia de Uribe apunta a Óscar Ojeda Erazo, nombre asociado a “Leopoldo Durán”, quien ha sido mencionado en reportes de seguridad como exintegrante de las Farc y posteriormente vinculado a estructuras disidentes del Estado Mayor Central (EMC). Según esos informes, Ojeda Erazo firmó el Acuerdo de Paz de 2016, aunque años después habría retomado actividades dentro de las disidencias bajo influencia de alias Iván Mordisco.
El nombre volvió a la agenda pública en febrero de 2026, cuando fue retenido en Guaviare por una circular azul de Interpol. Sin embargo, este mecanismo corresponde únicamente a una solicitud internacional de información y no implica orden de captura, por lo que fue liberado por la Fiscalía General de la Nación ante la inexistencia de requerimientos judiciales vigentes.
Contexto de la protesta
La denuncia de Uribe se produjo en medio de una jornada de alta tensión frente a su residencia, donde organizaciones de víctimas y colectivos de derechos humanos realizaron un mural relacionado con los llamados falsos positivos, como un ejercicio de memoria histórica. La intervención artística hacía referencia a las 7.837 ejecuciones extrajudiciales atribuidas a integrantes de la Fuerza Pública durante los gobiernos del exmandatario, según cifras de la Jurisdicción Especial para la Paz.
La actividad contó con respaldo de organizaciones sociales y sectores cercanos al Pacto Histórico, mientras que desde el entorno uribista fue interpretada como una provocación política. Con el paso de las horas, el ambiente se tornó más tenso por discusiones entre manifestantes, acompañantes del expresidente y autoridades locales. Uribe denunció presuntos daños a la propiedad, bloqueos en el acceso a su vivienda y presencia de personas encapuchadas. En medio de la confrontación, el exmandatario intervino directamente sobre el mural y lo cubrió con pintura blanca, acción que incrementó el choque con los organizadores y amplificó la discusión política en redes sociales.
Reacciones políticas
Desde el uribismo, dirigentes como el concejal de Medellín, Andrés Rodríguez, pidieron garantías de seguridad para el expresidente, mientras la senadora Paloma Valencia cuestionó la convocatoria del evento y sugirió posibles motivaciones políticas. Por su parte, el presidente Gustavo Petro defendió el derecho a la protesta y aseguró que la realización de un mural no constituye una amenaza, reabriendo el debate sobre los límites entre memoria histórica, protesta social y seguridad de figuras públicas en el clima preelectoral.



