A horas de que se abran las urnas para la segunda vuelta presidencial, la defensora del Pueblo, Iris Marín, hizo un llamado contundente a la ciudadanía para que la jornada se desarrolle en paz y se respeten los resultados, independientemente de quién resulte ganador.
En diálogo con El Espectador, Marín reflexionó sobre el complejo panorama que enfrenta el país, donde se mezclan mensajes incendiarios de sectores políticos con amenazas de actores armados en regiones donde intentan constreñir el voto.
Llamado a la convivencia democrática
“La democracia no nos pide renunciar a nuestras convicciones, pero sí nos exige reconocer la legitimidad de quienes piensan distinto. En una sociedad plural como la colombiana, las diferencias políticas son inevitables e incluso necesarias; lo verdaderamente importante es la manera en que decidimos convivir con ellas”, afirmó la defensora.
Marín expresó su preocupación por la normalización de discursos “que deshumanizan, estigmatizan o ponen en duda la legitimidad de cualquier resultado que no coincida con nuestras expectativas”, así como aquellos que llaman a “tomarse las calles” si el resultado es adverso o a “aniquilar a los opositores” en caso de llegar al poder.
El riesgo de la desconfianza
“Ninguna democracia puede sostenerse si se pierde la capacidad de escuchar, de reconocer la dignidad del otro o de aceptar que las instituciones existen precisamente para tramitar las diferencias de manera pacífica”, señaló Marín. Agregó que Colombia tiene el reto de fortalecer una cultura democrática basada en el respeto, la empatía y la responsabilidad colectiva.
La funcionaria insistió en que las diferencias políticas no deben convertir a los ciudadanos en enemigos. “Tal vez el reto más grande de la democracia no sea ganar una elección, sino aprender a habitar el desacuerdo sin destruirnos en el intento”, indicó.
Llamado a los candidatos
Marín reiteró su llamado a los candidatos Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella para que respeten y reconozcan los resultados electorales, evitando discursos que alimenten la desconfianza en el Estado y sus instituciones. “Después de una elección, el país queda emocionalmente expuesto. Hay esperanza en unos, frustración en otros, miedo, alivio, incertidumbre. Y en esos momentos las palabras importan mucho más de lo que a veces creemos”, expresó.
La defensora subrayó la importancia de desincentivar cualquier forma de violencia o estigmatización, evitar afirmaciones sobre fraudes sin sustento probatorio y tramitar controversias a través de los mecanismos institucionales.
Confianza en las instituciones
“A quienes el domingo puedan sentirse frustrados, derrotados o inquietos por el resultado electoral, quisiera recordarles que la democracia no se agota en una jornada de votación ni en el triunfo de una opción política. La democracia también se construye en la manera como asumimos la diferencia”, dijo Marín.
La jefa de la Defensoría del Pueblo recordó que quien resulte elegido ocupará un lugar de poder, pero también de sujeción a la Constitución y la ley. “Esa Constitución y las instituciones del Estado, independientes del Gobierno, asegurarán que el nuevo Gobierno deba actuar en favor de todas las personas y no solo en favor de quienes lo eligieron”, concluyó.



