La reforma tributaria anunciada en el Marco Fiscal de Mediano Plazo la semana pasada, que el Gobierno buscaría presentar al nuevo Congreso, podría traer de vuelta varias propuestas que ya habían aparecido en iniciativas anteriores y que generaron amplias discusiones políticas y económicas. Así lo considera Christian Quiñónez, exsubdirector de la Dian, quien ve similitudes entre los anuncios recientes del director de la entidad, Carlos Emilio Betancur, y medidas incluidas previamente en la ley de financiamiento que terminó sin prosperar.
Propuestas recurrentes que no han caído bien
Según Quiñónez, la propuesta vuelve a girar alrededor de temas que el Gobierno ha intentado impulsar en distintas oportunidades: ampliar la base de contribuyentes de renta, fortalecer el impuesto al patrimonio, revisar exenciones de IVA y crear o ampliar gravámenes sobre sectores específicos. Esto abre un debate que llega en un momento en el que el Ejecutivo busca nuevas fuentes de recaudo y reconoce dificultades para cumplir las metas tributarias proyectadas años atrás.
Uno de los puntos que más llamó la atención del exfuncionario es la denominada “escalerita” planteada por la Dian para el impuesto de renta de personas naturales. De acuerdo con Quiñónez, el objetivo sería que más ciudadanos terminen pagando impuesto de renta, ampliando así el universo de contribuyentes y elevando el recaudo. A esto se suma la posibilidad de establecer tres tarifas para el impuesto al patrimonio, una medida que responde a la percepción de que los ingresos obtenidos por ese tributo han resultado insuficientes.
Estrategia que ya se intentó antes
El análisis del exsubdirector apunta a que estas iniciativas no aparecen aisladas. Para él forman parte de una estrategia que ya se ha intentado implementar anteriormente y que vuelve a surgir ante las necesidades fiscales del Gobierno. Quiñónez sostiene que “están tratando de traer algunos rubros que ya habían propuesto en la ley de financiamiento que se cayó en diciembre del año pasado”.
El IVA vuelve a ser un tema sensible
Entre las propuestas que podrían generar una discusión especialmente intensa aparece la revisión de exenciones de IVA. Quiñónez señaló que Carlos Emilio Betancur ha planteado la necesidad de evaluar cómo reducir algunos beneficios tributarios asociados a este impuesto. Aunque no existe una propuesta oficial conocida, considera que cualquier discusión en esta materia tiene un alto potencial de controversia debido a su impacto sobre el consumo.
La preocupación radica en que una eventual eliminación de exenciones podría trasladarse al precio final de bienes adquiridos por los hogares. Según explicó, cuando un producto pierde ese beneficio tributario, el costo para el consumidor tiende a incrementarse. Por esa razón, considera que esta será una de las discusiones más sensibles dentro del eventual proyecto de reforma, no solo por sus efectos económicos, sino también por las implicaciones políticas que históricamente han acompañado este tipo de medidas.
Impuestos sectoriales que no desaparecen
Quiñónez también destacó que vuelven a aparecer iniciativas sobre las que el Gobierno ha insistido de manera reiterada. Entre ellas mencionó los llamados impuestos saludables, la aplicación de IVA a los licores, posibles gravámenes relacionados con juegos de suerte y azar y medidas sobre servicios de mensajería para paquetes de menor valor. A esto se suma una propuesta relacionada con las iglesias, que el exfuncionario calificó como un tema “neurálgico” y con capacidad de generar un amplio debate público.
La lectura que hace el experto es que varias de estas iniciativas muestran una línea de acción consistente por parte del Gobierno: buscar nuevas fuentes de recaudo en sectores que ya habían sido incluidos en proyectos anteriores o en medidas extraordinarias recientes.
El problema de fondo: el recaudo
Más allá de los impuestos específicos, Quiñónez considera que el trasfondo de esta nueva discusión tributaria está relacionado con las dificultades para alcanzar las metas de recaudo previstas por el Gobierno. Según afirmó, desde hace dos años ha advertido que los objetivos de ingresos tributarios fueron proyectados en niveles demasiado elevados. A su juicio, el propio reconocimiento de la necesidad de buscar nuevas fuentes de recaudo confirma que existe una brecha entre las expectativas iniciales y los resultados obtenidos.
“Hoy lo reiteramos, dos años después de que lo hemos dicho constantemente, que esa proyección de meta de recaudo estaba elevadísima”, señaló. Desde esta perspectiva, la nueva reforma no sería únicamente un proyecto para modificar impuestos, sino también un intento de corregir los efectos de unas proyecciones que terminaron siendo más optimistas de lo esperado.
Por ello, estima que la reforma enfrentará un camino complejo en el Congreso. Mientras tanto, el debate ya comienza a girar alrededor de temas que afectan directamente a contribuyentes, consumidores y sectores económicos específicos, y que vuelven a poner sobre la mesa una pregunta recurrente en la política fiscal colombiana: cómo aumentar el recaudo sin reabrir controversias que el país ya ha discutido en varias ocasiones.



