El aguacate en la mira: ¿Un boom ambientalmente insostenible?
Aguacate: ¿boom ambientalmente insostenible?

El aguacate en la mira: ¿Un boom ambientalmente insostenible?

La popularidad del aguacate se ha disparado en las últimas dos décadas, triplicando la producción mundial. Sin embargo, esta expansión como cultivo de exportación ha generado una creciente controversia por los efectos ambientales y sociales asociados a su producción intensiva.

Huella de carbono y transporte global

Como ocurre con gran parte de la agricultura intensiva, la producción de aguacate depende en gran medida de fertilizantes y combustibles fósiles, lo que incrementa las emisiones de gases de efecto invernadero. En promedio, la huella de carbono del aguacate es de unos 2,5 kilogramos de CO₂ equivalente por kilo de fruta, más del doble que la del plátano y muy superior a la de la manzana.

Pese a que los aguacates suelen recorrer grandes distancias hasta los mercados de consumo, el transporte marítimo representa una fracción relativamente pequeña de sus emisiones totales, debido a la eficiencia del transporte a gran escala.

Consumo de agua y presión sobre los ecosistemas

Uno de los principales focos de preocupación es el elevado consumo de agua. Los árboles de aguacate requieren, en promedio, alrededor de 1.000 litros de agua por kilo producido. El problema se agrava porque gran parte del cultivo se concentra en regiones con estrés hídrico, como México, el mayor productor mundial, donde el riego de las plantaciones puede competir con el acceso al agua de las comunidades locales.

El cambio hacia grandes plantaciones de monocultivo destinadas a la exportación ha desplazado sistemas agrícolas tradicionales más diversos. Este modelo incrementa la vulnerabilidad a plagas y enfermedades y favorece un mayor uso de pesticidas y fertilizantes sintéticos, con efectos negativos sobre la biodiversidad, la calidad del suelo y la salud humana.

Deforestación e impactos sociales

En algunas regiones, la expansión del cultivo de aguacate está vinculada a la deforestación. En el estado mexicano de Michoacán, principal zona productora del país, se talan cada año miles de hectáreas de bosque, lo que amenaza hábitats de especies como jaguares, pumas y coyotes.

A estos impactos ambientales se suman problemas sociales. Aunque el comercio del aguacate genera ingresos para los agricultores, también se ha relacionado con conflictos por el agua, presencia del crimen organizado y denuncias de abusos a los derechos humanos, lo que ha llevado a algunas comunidades a restringir o prohibir su cultivo.