Durante el último mes, el personaje central en la mesa del desayuno en mi casa es una ballena jorobada. En Alemania, Austria y el resto del mundo germanoparlante, los programas matutinos encuentran tiempo entre la incertidumbre en los mercados mundiales, la situación en el estrecho de Ormuz o los bombardeos rusos sobre Ucrania para abrir el día con noticias del animal. Desde los programas de comedia hasta la Oficina de la Presidencia Federal Alemana, todos se han pronunciado al respecto. Es la historia de Timmy, la ballena atrapada en el mar Báltico.
El primer avistamiento y los primeros intentos de rescate
Timmy apareció por primera vez el 3 de marzo de este año en el puerto de Wismar, en el norte de Alemania. Se había enredado en una red, de la que la policía marítima y el cuerpo de bomberos lograron liberarla. Expertos de la organización de conservación marina Sea Shepherd la identificaron como una ballena jorobada proveniente del mar del Norte, una especie que vive en los océanos de todo el mundo y es conocida por sus largas migraciones estacionales, incluyendo la que acerca sus poblaciones al Pacífico colombiano. Sin embargo, es muy extraño encontrarlas en las aguas relativamente poco profundas y de baja salinidad del Mar Báltico.
Varada nuevamente en Timmendorfer
El pasado 23 de marzo, la ballena quedó varada nuevamente en un banco de arena frente a la playa Timmendorfer. El tabloide alemán Bild comenzó a llamarla Timmy. El bajo nivel del agua le impedía nadar, por lo que un grupo de excavadoras fueron encargadas por el gobierno regional para crear un canal que le permitiera llegar a aguas más profundas. Cuatro días más tarde, la ballena logró liberarse, aunque no se le pudo colocar un transmisor debido al mal estado de su piel. Unas horas más tarde, se encontró varada de nuevo en aguas poco profundas.
La situación empeora y el rescate financiado por un multimillonario
Tras unos días de reposo, mostraba signos de debilidad y respiraba de forma irregular. Para el 6 de abril, su situación era precaria y las autoridades regionales, aconsejadas por expertos, descartaron nuevos intentos de rescate. Todos asumieron que moriría pronto, pero una semana más tarde, seguía con vida. Con la atención del país entero encima, el gobierno regional aprobó un ambicioso intento de rescate financiado por el multimillonario Walter Gunz, empresario cofundador del supermercado de productos electrónicos Media Markt.
La operación de rescate del sábado pasado
El sábado pasado inició la operación para levantar la ballena utilizando cojines de aire y transportarla sobre una estructura de soporte entre dos pontones. Organizaciones especializadas como Greenpeace y el Museo Oceanográfico Alemán declararon que no habían participado en los preparativos, pero en el lugar se desplegó un convoy con grúas, plataformas flotantes y sistemas de tuberías. Llegó desde Hawái la veterinaria experta en ballenas Jenna Wallace y desde Tenerife el ambientalista y escritor de bestsellers peruano Sergio Bambaren. La ballena comenzó a nadar a medida que subía el nivel del agua y fue guiada por embarcaciones de la Asociación Alemana de Salvamento para guiarla. Pero después de recorrer tres kilómetros, quedó varada en banco de arena, en donde se encuentra en estos momentos.
Reflexión sobre la conservación marina
Cada mañana sigo despertándome con la remota esperanza de que la ballena haya podido nadar hacia la libertad. Si sucede lo peor, espero poder explicarle a mi hija que no fue en vano, que la gente va a poner más atención sobre el control a las redes de pesca, la contaminación, la regulación al tráfico marítimo o el efecto del cambio climático en los ecosistemas. ¿Por qué no lo hicieron antes?, preguntará. A lo mejor porque somos mamíferos bípedos terrestres, porque es más fácil ver el problema frente a nuestras narices y no el que rodea nuestra especie y aún con toda nuestra arrogancia y tecnología también podemos encallar.



