Desde principios de abril, el agua que sale de los grifos en el casco urbano de Barichara presenta color y olor anormales. El Instituto Nacional de Salud (INS) ha cuestionado la calidad del líquido y advierte que su consumo implica un riesgo alto para la salud.
Medidas de contingencia implementadas
Ante la emergencia, el acueducto municipal, en coordinación con la Alcaldía de Barichara, la ESANT y un equipo de expertos, ha tomado diversas acciones correctivas. Se han variado las fórmulas químicas para la potabilización, se realizó mantenimiento integral al sistema y se cambiaron los filtros, un proceso que no se ejecutaba desde hace 15 años. Estos nuevos filtros entraron en funcionamiento recientemente, con la esperanza de mitigar la situación.
Además, en trabajo conjunto con Acuascoop, el acueducto comunitario que gestiona las represas El Común y La Laja, se ha procedido a elevar el nivel de las mangueras de captación. Néstor Álvarez, gerente de Acuascoop, informó que el 28 y 29 de abril se realizaron nuevas labores de ajuste, un proceso complejo debido a la alta presión del embalse, que se encuentra casi a su máxima capacidad. El 31 de marzo las mangueras se subieron cuatro metros; el 9 de abril, tres metros más; y recientemente otros cuatro metros, con el objetivo de alejar la captación del lodo y la sedimentación acumulada en el fondo.
Origen del problema
La crisis se originó porque la represa La Laja alcanzó un nivel mínimo, obligando a recurrir al agua de la represa El Común, que permanecía estancada debido a reparaciones en las mangueras de captación. El agua de El Común llega altamente contaminada, lo que ha incrementado la presión sobre el proceso de potabilización de la planta municipal.
El INS, a través del Índice de Riesgo de la Calidad del Agua para Consumo Humano, calificó el agua en abril con riesgo alto, mientras que en febrero y marzo, antes de la contingencia, se encontraba sin riesgo.
Protesta comunitaria
La comunidad organizó una protesta la tarde del martes para exigir soluciones definitivas a la crisis de agua que afecta a todo el municipio.
Soluciones definitivas: una necesidad urgente
Las medidas actuales son solo paliativos. Se requieren inversiones millonarias para resolver el problema de fondo. Milton Chaparro, alcalde de Barichara, señaló que el municipio, por su tamaño y limitada capacidad financiera, no puede asumir un proyecto de esta magnitud con recursos locales.
Existen dos proyectos prioritarios ya presentados ante autoridades departamentales y nacionales. El primero, radicado en 2024 ante el Ministerio de Vivienda, busca la ampliación, modernización y mejoramiento de la planta de tratamiento, con un costo de $3.000 millones. El segundo, presentado ante la ESANT, contempla la construcción de una planta de agua potable para la represa El Común, por $12.600 millones, con financiación del Plan de Aguas de Santander.
Néstor Álvarez señaló que este es el tercer proyecto de esta naturaleza en los últimos 30 años. Los estudios y diseños ya están listos, y solo se espera el inicio de mesas de trabajo con la ESANT para su aprobación. Recordó que la represa El Común fue concebida para abastecer a familias rurales, no para consumo humano directo.
Juan Carlos Rey, miembro de la veeduría del agua, enfatizó que la inversión es urgente. La planta para El Común beneficiaría a 1.700 familias rurales en 17 veredas de Barichara y Villanueva, que actualmente reciben agua sin tratar. Además, alertó sobre la contaminación de la quebrada La Laja, que recibe vertidos de galpones y desarrollos inmobiliarios sin control en Aratoca.
El alcalde Chaparro hizo un llamado al Gobierno departamental y nacional para que apoyen en esta problemática histórica. Mientras tanto, las autoridades municipales y las comunidades deben recurrir a planes de contingencia, como carrotanques, para no quedarse sin agua, evidenciando una necesidad que lleva décadas sin ser resuelta.



