Yuvelis Morales gana el 'Nobel Verde' y advierte: 'Colombia no puede ser un país de fracking'
Ganadora del 'Nobel Verde' rechaza el fracking en Colombia

Lideresa del Magdalena Medio gana el 'Nobel Verde' y alza su voz contra el fracking

Yuvelis Morales Blanco, una joven activista ambiental de 25 años originaria de Puerto Wilches en el Magdalena Medio, se ha convertido en la tercera colombiana en recibir el prestigioso Premio Medioambiental Goldman, conocido mundialmente como el 'Nobel Verde'. Este reconocimiento internacional llega en un momento crucial para las comunidades que resisten frente a la expansión de proyectos de extracción de combustibles fósiles en Colombia.

Una vida marcada por el río Magdalena

Creciendo en una familia de pescadores artesanales, Morales aprendió desde temprana edad que el río Magdalena era mucho más que una fuente de agua: representaba alimento, cultura y supervivencia para miles de familias. "El Magdalena era como una madre que me cuidaba", recuerda la activista, quien también fue testigo de cómo la actividad petrolera transformaba negativamente su entorno vital.

El punto de inflexión en su vida ocurrió en 2018 con el catastrófico derrame del pozo Lizama 158, uno de los desastres ambientales más graves en la historia reciente del país. "Las manchas oscuras en el río significaban que no íbamos a comer", explica Morales, describiendo cómo la contaminación afectó directamente la seguridad alimentaria de su comunidad.

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La lucha contra el fracking y sus costos personales

Como estudiante de ingeniería ambiental, Morales comenzó a involucrarse en la discusión sobre el fracking, cofundando la organización Aguawil que recorrió Puerto Wilches informando sobre los riesgos de esta técnica de extracción. El movimiento logró frenar proyectos piloto, pero el costo personal fue elevado:

  • Amenazas y hostigamientos constantes
  • Exilio forzado a Francia durante 2022
  • Intimidación directa que comprometió su seguridad

A pesar de estos riesgos, Morales regresó a Colombia y continúa su lucha desde Puerto Wilches, demostrando una persistencia inquebrantable en la defensa de su territorio.

El Premio Goldman: una ventana para visibilizar luchas

Con este galardón, Morales se une a otras colombianas destacadas como Francia Márquez (2018) y Libia Grueso (2004) en el reconocimiento internacional de su labor. Para la joven activista, el premio representa una oportunidad para amplificar las voces de las comunidades afectadas por décadas de explotación petrolera.

"El premio medioambiental Goldman es una ventana", afirma Morales. "Definitivamente para mí es un reconocimiento a una lucha que no empezó ni va a terminar conmigo. Es la reivindicación de los derechos humanos, ambientales y de la naturaleza en Colombia".

Denuncia de la normalización de la contaminación

La ganadora del 'Nobel Verde' denuncia cómo la contaminación por hidrocarburos se ha normalizado en el Magdalena Medio, región que ha proporcionado energía al país por más de un siglo pero que enfrenta profundas desigualdades. "Pareciera que para ellos un derrame significara pérdidas en barriles y no en vidas", señala con indignación.

Morales hace un llamado contundente: "Colombia no puede ser el país donde se haga fracking". Argumenta que, como nación biodiversa y rica en recursos hídricos, apostar por esta técnica significaría retroceder en la necesaria transición energética global.

Protección para defensores ambientales

La activista celebra la ratificación del Acuerdo de Escazú por parte de Colombia, pero advierte que esto es solo el inicio de un camino más largo. "Colombia, a pesar de toda su biodiversidad y su riqueza, no tiene mecanismos de protección reales ni efectivos", afirma, recordando que el país ocupa el primer lugar en asesinatos de líderes sociales y ambientales según Global Witness.

Morales enfatiza la necesidad de que las protecciones lleguen realmente a los territorios, donde las comunidades continúan enfrentando riesgos por defender sus derechos ambientales.

El futuro: educación y continuidad de la lucha

En los próximos años, la joven lideresa planea completar su grado en ingeniería ambiental y continuar impulsando escuelas populares de investigación y monitoreo ambiental. "La academia siempre será una herramienta importantísima de defensa de derechos humanos y ambientales", sostiene.

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Su mensaje final es claro y esperanzador: "La columna principal de este país siempre ha sido el agua, no el petróleo". Con este principio rector, Morales y su comunidad continúan soñando con un futuro donde el Magdalena Medio deje de ser considerado una zona de sacrificio para convertirse en ejemplo de transición energética justa y protección ambiental.