Entre mitos, lagunas vivas y cifras ambientales, los humedales de Santander cuentan su historia. Este lunes, 2 de febrero, se celebra el Día Mundial de los Humedales, una fecha que resalta la importancia de estos ecosistemas clave para la biodiversidad y las comunidades.
La laguna viva y el indio guardián
Los habitantes de la región cuentan que la Laguna León Dormido es una laguna viva, brava, donde habita un indio guardián. Le atribuyen una fuerza antigua que no se debe provocar, por lo que nadie se baña allí. Incluso, tuvieron que “amansarla”. También creen que allí habita una culebra con melena llamada “madre del agua” y que si alguien la lastimara, la laguna desaparecería. Este relato da vida a uno de los complejos de humedales de Santander.
Importancia de los humedales en Colombia
Colombia cuenta con un poco más de 30 millones de hectáreas de humedales, según el Instituto Humboldt. Estos ecosistemas son estratégicos para la regulación de los ciclos hídricos, la conservación de la biodiversidad, el suministro de agua dulce y el control de inundaciones.
Los humedales de Santander
En Santander, la Corporación Autónoma Regional de Santander (CAS) ha identificado 16 complejos de humedales, representados en 69 ciénagas. “Estos cuerpos de agua conforman un sistema interconectado de llanuras aluviales, influenciado por la dinámica hídrica del río Magdalena y sus afluentes, lo que les otorga un alto valor ambiental, hidrológico y ecológico”, explica el ingeniero Rodolfo Sánchez Ruiz, de la subdirección de Planeación y Ordenamiento Ambiental de la CAS.
Estos ecosistemas adoptan múltiples formas: lagos, pantanos, turberas, ciénagas, llanuras y bosques inundados. Todos cumplen funciones clave y protegen frente a eventos climáticos extremos.
Funciones de los humedales
“Funcionan como esponjas naturales que almacenan agua en épocas de lluvia y la liberan gradualmente, ayudando a mitigar inundaciones y periodos de sequía. Además, aportan a la disponibilidad de aguas subterráneas utilizadas para consumo humano y actividades productivas”, añade Sánchez Ruiz.
Amenazas a los humedales
Sin embargo, los humedales y ecosistemas estratégicos enfrentan diversas amenazas. Según el ingeniero, “el estado de conservación de los humedales en Santander es heterogéneo. Algunos se mantienen en condiciones relativamente estables, otros presentan afectaciones ambientales significativas”.
Desde la CAS reportan que la calidad del agua puede verse afectada por la contaminación, el impacto de las actividades humanas, la ganadería, la modificación de los cauces y el vertimiento de aguas residuales. “Los humedales y ecosistemas estratégicos enfrentan amenazas tales como la deforestación, el cambio de uso del suelo, la expansión de la frontera agrícola y la contaminación”, complementa Silvia Cristina Reyes, líder de conservación y gestión ambiental del Acueducto Metropolitano de Bucaramanga (amb).
Compromiso internacional y nacional
Colombia tiene un compromiso con estos ecosistemas, ya que es parte de la Convención Relativa a los Humedales de Importancia Internacional (Convención Ramsar). Asimismo, mediante la Ley 165 de 1994, el país se adhirió al Convenio sobre la Diversidad Biológica, asumiendo la responsabilidad de conservar la biodiversidad y garantizar su uso sostenible y equitativo.
Acciones de la CAS
“La CAS desarrolla diversas acciones orientadas a la conservación y manejo sostenible de los humedales, entre ellas la implementación del proyecto piloto ‘Gobernanza del agua en el corredor del manatí’ en humedales del Magdalena Medio, con apoyo de cooperación internacional. En el marco del convenio con la autoridad holandesa del agua Inspiragua, se priorizaron tres cuerpos de agua: quebrada Curití, río Tona y el corredor del manatí en Puerto Wilches, para fortalecer procesos de gobernanza comunitaria y monitoreo participativo de la calidad del agua”, agregó el ingeniero Rodolfo Sánchez Ruiz.
Panorama en Santander según la Cdmb
Un informe de la Corporación Autónoma Regional para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga (Cdmb) permite dimensionar el estado de estos ecosistemas en su jurisdicción. Identificaron 975 humedales que cubren 2.991,69 hectáreas. Según el informe, los artificiales se concentran en Girón, Piedecuesta y Bucaramanga, mientras que las lagunas naturales predominan en municipios como Vetas, California, Suratá y Tona.
El análisis de imágenes satelitales durante los últimos 20 años advierte una tendencia preocupante. “Se observa una tendencia hacia la disminución en la extensión de los espejos de agua, particularmente para los complejos de La Platanala (Rionegro) y La Muzanda - Papayal. En estas dos zonas, la cobertura actual (2020/2021) del espejo de agua es de solo un 17,04% y 14,57% respectivamente, con respecto a la extensión original del año 2005/2006”, se lee en el documento.
De acuerdo con la Convención Ramsar, los humedales son uno de los ecosistemas más amenazados del mundo. Se ha perdido el 85% de los humedales desde 1700, y cerca de un 35% desde 1970.
Zonificación para el manejo ambiental
Según dicho informe, la Cdmb ha zonificado un total de 56.598,75 hectáreas para su manejo ambiental, distribuidas en tres categorías: preservación (52,21% del área), que corresponde a zonas que deben mantenerse intactas para conservar la biodiversidad; recuperación (24,92%), que incluye áreas degradadas que requieren procesos urgentes de restauración ecológica; y producción sostenible (22,87%), donde se permite la actividad económica siempre que se realice mediante sistemas agroforestales o silvopastoriles que minimicen el impacto ambiental.
Protección para el consumo de agua
El Embalse Acueducto de Bucaramanga es de especial importancia para la capital santandereana. “Una de nuestras mayores fortalezas institucionales es contar con la propiedad de una red de predios estratégicos, localizados en diferentes pisos térmicos, en los cuales se origina y se regula una parte fundamental del recurso hídrico que abastece al área metropolitana de Bucaramanga”, señala Silvia Cristina Reyes.
Estos predios están ubicados en municipios como Tona, Matanza, Charta, California, Suratá, Bucaramanga y Floridablanca. Allí se encuentran humedales, lagunas, turberas y nacimientos de agua. “Hemos protegido de manera directa estos ecosistemas como parte de una estrategia que históricamente ha permitido asegurar la disponibilidad del recurso hídrico”, señala Reyes.
“La protección de ecosistemas estratégicos localizados a lo largo de las zonas de recarga permite asegurar el adecuado desarrollo del ciclo del agua, la regulación natural de los caudales y la infiltración del recurso hídrico en el suelo”, explica. Esa estrategia permite reducir riesgos de escasez y aportar estabilidad al sistema, incluso frente a escenarios climáticos adversos.
La mirada desde el Magdalena Medio
Jaime Arnache, fotógrafo documental, asegura que “los humedales y ciénagas no son solo paisajes: son memoria, sustento, agua, aves, fauna, historias y futuro”. Desde su trabajo ha documentado aves y liderado censos neotropicales en espacios como la ciénaga San Silvestre y El Llanito.
Arnache alerta sobre señales críticas como la muerte reciente de manatíes y la presión que enfrentan estos ecosistemas por actividades productivas y por prácticas cotidianas de las comunidades. También resalta el valor de la ciencia ciudadana. “Las aves actúan como bioindicadores”, afirma, y permiten evaluar la calidad del agua y el estado del hábitat.
Su testimonio incluye contrastes duros, pero también resistencia. Comunidades que limpian orillas, cuidan el agua y transmiten saberes sostienen la esperanza de recuperación. En ese esfuerzo colectivo, la idea de la laguna viva sigue vigente.
En Santander, los humedales continúan siendo espacios donde la ciencia, la gestión y la memoria se cruzan. “Protegerlos es proteger la pesca artesanal, la avifauna, el agua y la identidad local”, puntualiza Arnache.



