Oso andino recupera su territorio: ocupación subió al 76% en cordillera Occidental
Oso andino recupera su territorio: ocupación subió al 76%

La alianza público-privada Conservamos la Vida presentó este martes en Bogotá los principales resultados alcanzados tras una década de trabajo en favor de la conservación del oso andino en Colombia y dio a conocer su nuevo plan estratégico con horizonte al año 2030. En el encuentro también se oficializó la adhesión de la Corporación Autónoma Regional del Quindío (CRQ) como nuevo socio de la iniciativa, que reúne a entidades públicas, organizaciones ambientales y empresas privadas en torno a la protección de una de las especies más emblemáticas de los Andes colombianos.

Avances en conservación y restauración

La iniciativa está integrada por la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca (CVC), Parques Nacionales Naturales de Colombia, Fundación Grupo Argos, WCS y Smurfit Westrock, a través de su fundación en Colombia. Según los participantes, el balance de estos diez años refleja avances en conservación, restauración de ecosistemas, educación ambiental y fortalecimiento de comunidades rurales que habitan en territorios donde vive el oso andino.

Durante la presentación, María Camila Villegas, directora ejecutiva de la Fundación Grupo Argos, aseguró que la experiencia acumulada por la alianza ha permitido demostrar que la conservación solo es sostenible cuando se construye de manera conjunta con las comunidades y desde el conocimiento de los territorios.

Banner ancho de Pickt — app de listas de compras colaborativas para Telegram

"En estos diez años, Conservamos la Vida ha demostrado que la conservación solo es sostenible cuando se construye con las comunidades, desde la confianza, el conocimiento del territorio y la generación de oportunidades. Hemos aprendido que proteger al oso andino es también proteger el agua, restaurar los bosques, fortalecer la biodiversidad y acompañar a las familias campesinas que conviven con esta especie", afirmó.

Aumento de la ocupación del oso andino

Entre los principales resultados expuestos se destacó el aumento de la presencia del oso andino en paisajes priorizados. De acuerdo con la alianza, la ocupación de la especie pasó del 52 % al 76 % en la cordillera Occidental y alcanzó un 61 % en la cordillera Central. El trabajo desarrollado durante la última década también permitió avanzar en la restauración y protección de ecosistemas estratégicos, fortaleciendo la conectividad entre bosques altoandinos y páramos, considerados fundamentales para la supervivencia de la especie y para el equilibrio ecológico de estas zonas.

Luisz Olmedo, director de Parques Nacionales Naturales de Colombia, señaló que la presencia del oso andino dentro de áreas protegidas representa un indicador del buen estado de los ecosistemas. "La presencia del oso andino en las áreas protegidas es un indicador ecológico y una señal de que los ecosistemas están funcionando y sosteniendo la vida. Proteger esta especie es asegurar agua, biodiversidad y bienestar para millones de colombianos", indicó.

Coexistencia con comunidades rurales

Uno de los aspectos que más resaltó la alianza fue la consolidación de un modelo de coexistencia entre comunidades rurales y fauna silvestre. Según el balance presentado, en las zonas donde opera Conservamos la Vida no se han reportado ataques a animales domésticos, un resultado que, según los voceros del proyecto, evidencia la efectividad de las estrategias implementadas para reducir conflictos entre actividades productivas y conservación.

A esto se suma el componente social del programa. Hasta la fecha se han firmado 90 acuerdos voluntarios de conservación con comunidades rurales, mientras que 15 sedes educativas han participado en procesos de educación ambiental que han involucrado a cerca de 1.900 estudiantes y 181 docentes.

Catalina Gutiérrez, directora de WCS Colombia, sostuvo que los avances obtenidos muestran que la conservación del oso andino depende de procesos construidos desde los territorios y con participación de las comunidades locales. "Los resultados alcanzados nos dicen que la conservación del oso andino es factible en la medida en que sea construida desde los territorios, con la participación de las comunidades locales y con una visión que integre y convoque a múltiples actores. Este proceso ha sido clave para fortalecer la gobernanza y generar confianza en las regiones", señaló.

Banner post-artículo de Pickt — app de listas de compras colaborativas con ilustración familiar

Por su parte, Catalina Barberena Hurtado, directora ejecutiva de la Fundación Smurfit Westrock Colombia, destacó el papel de las alianzas entre sectores públicos, privados y comunitarios para impulsar procesos sostenibles de desarrollo local. "Cuando lo público, lo privado y lo comunitario se articulan y aportan lo mejor de sus capacidades, es posible impulsar un desarrollo local con una agenda social, económica y ambiental integrada y sostenible", afirmó.

Iniciativas productivas sostenibles

La alianza también resaltó el impulso a iniciativas productivas sostenibles, entre ellas la marca Café Oso Andino, creada como una alternativa económica vinculada a la conservación. Entre 2019 y 2025, el proyecto registró una producción de 34.587 kilogramos de café y la comercialización de 2.152 kilogramos en mercados verdes. El café obtuvo el año pasado el sello Aval de Confianza Negocios Verdes de la CVC y el reconocimiento Andean Bear Friendly, certificaciones que, según la organización, permiten a las familias cafeteras acceder a mercados internacionales y obtener mejores precios por sus cosechas.

El proyecto involucra a familias cafeteras del municipio de El Águila, en el norte del Valle del Cauca, que trabajan bajo un modelo de producción enfocado en la convivencia entre productividad agrícola y protección de los ecosistemas andinos. Marco Antonio Suárez Gutiérrez, director general de la CVC, señaló que la iniciativa ha permitido avanzar en procesos de restauración y preservación del hábitat del oso andino mediante acuerdos de conservación con familias rurales. "Esto ha contribuido a fomentar la coexistencia entre la especie y las comunidades", aseguró.

Plan estratégico 2030 y nuevos socios

De cara a los próximos cinco años, el nuevo plan estratégico de Conservamos la Vida buscará fortalecer el enfoque integral de la alianza, articulando la conservación de la biodiversidad con el bienestar de las comunidades y promoviendo la conectividad ecológica y la coexistencia entre humanos y fauna silvestre. El plan también contempla fortalecer la generación de conocimiento científico y el monitoreo técnico como herramientas para la toma de decisiones en materia de conservación.

En el marco de este nuevo ciclo, la CRQ oficializó su ingreso a la alianza. Juan Esteban Cortés Orozco, director encargado de la corporación, afirmó que la adhesión representa una decisión estratégica para reforzar la protección de la biodiversidad y de especies emblemáticas como el oso andino. "Este convenio nos permitirá unir capacidades técnicas, científicas y comunitarias para fortalecer la conectividad ecológica de nuestros territorios y avanzar en acciones conjuntas que garanticen la conservación de los ecosistemas andinos para las futuras generaciones", manifestó.

El oso andino, también conocido como oso de anteojos y cuyo nombre científico es Tremarctos ornatus, es la única especie de oso de Suramérica. Habita en bosques andinos y páramos desde Venezuela hasta Bolivia y cumple un papel clave como dispersor de semillas y regulador ecológico. En Colombia, su presencia está estrechamente relacionada con la conservación de fuentes hídricas y ecosistemas estratégicos. Sin embargo, enfrenta amenazas derivadas de la pérdida y fragmentación de su hábitat y de los conflictos con actividades productivas. Según la alianza, proteger esta especie implica también salvaguardar ecosistemas esenciales para millones de personas en la región andina.