Los días 14 y 15 de mayo, Cartagena fue sede del primer foro regional denominado “Una ruta para la paz en el Caribe colombiano”. Este encuentro buscó fomentar el diálogo, la reflexión y la articulación territorial frente a los desafíos que enfrenta la región.
Un esfuerzo conjunto por la paz
El foro, llevado a cabo en el Palacio de la Proclamación, es el resultado de una alianza entre la Universidad de Cartagena, a través del Instituto Internacional de Estudios del Caribe, y la Conferencia Episcopal de Colombia. El objetivo fue compartir experiencias, análisis y propuestas para consolidar rutas de paz en los territorios. Participaron de manera especial la Arquidiócesis de Cartagena y la Diócesis de Magangué, junto a líderes sociales, académicos y organizaciones que lideran procesos de transformación social.
La voz de la Iglesia
Monseñor Ariel Lascarro Tapia, obispo de Magangué, señaló: “Los obispos hemos organizado hace casi 10 años lo que se llama la Ruta para la Reconciliación y la Paz, que estuvo un poco débil hasta hace varios años, y queremos retomar esa ruta de reconciliación, perdón y paz en el Caribe aquí en Colombia”.
¿Por qué se suspendieron las actividades de reconciliación?
El obispo explicó que la estrategia avanzó durante varios años gracias al respaldo económico de organismos internacionales, especialmente de la Unión Europea. Sin embargo, la reducción de esos recursos frenó el trabajo territorial. “Esas ayudas, que venían de la Unión Europea, al final no se recibieron más. Trabajar gratis a nadie le gusta. Las ayudas internacionales bajaron y bajó el proceso”, indicó.
Ahora, la apuesta de la Iglesia es asumir el proceso desde las pastorales sociales y las provincias eclesiásticas de Cartagena y Barranquilla, para construir escenarios de diálogo y reconciliación desde las comunidades. “Por eso estamos aquí en Cartagena, haciendo el primer foro para ver la realidad social, la violencia, lo que sucede en el sur de Bolívar, Sucre y Córdoba, y mirar qué podemos continuar para construir un camino para la paz y la reconciliación”, resaltó monseñor Lascarro Tapia.
Confianza en la paz en el sur de Bolívar
El obispo de Magangué reconoció que no es fácil generar procesos de reconciliación en zonas donde operan grupos armados ilegales. Sin embargo, afirmó que todavía existe esperanza entre las comunidades. “Los pobladores aún creen porque, a nivel del Gobierno y de la Iglesia, buscamos la forma de ayudar a que haya momentos de diálogo y reconciliación, aunque no son fáciles”, argumentó.
Enfatizó que los intereses económicos y de poder continúan siendo obstáculos para la paz. “Cuando los grupos armados buscan dinero y poder, no les importa otra cosa”, afirmó. La Iglesia católica espera que este nuevo impulso a la Ruta para la Reconciliación y la Paz fortalezca los procesos comunitarios y abra caminos de esperanza en una región afectada por la violencia, el narcotráfico y la minería ilegal. “Lo que hacemos como Iglesia es trabajar en las parroquias con escuelas de desarrollo y paz, construyendo paz desde el territorio, las familias y la gente más sufrida. Por ahí apuntamos”, concluyó monseñor Ariel Lascarro Tapia.



