En un artículo de opinión, Julio César Londoño traza un perfil mordaz de la candidata presidencial Paloma Valencia, destacando las contradicciones de su linaje y su campaña. Londoño comienza señalando a Ignacio Muñoz Córdoba, tatarabuelo materno de Valencia, a quien describe como un explotador de indígenas en el Cauca durante el siglo XIX. Según el autor, Muñoz acumuló tierras utilizando mano de obra esclava y luego expulsó a los indígenas con perros amaestrados.
Represión indígena y el origen de las FARC
Londoño recuerda que un movimiento indígena entre 1914 y 1918 fue reprimido violentamente por una liga de liberales y conservadores liderada por Ignacio Muñoz y el poeta Valencia. Este último capturó al líder indígena Quintín Lame, lo humilló y lo encarceló. El autor también menciona a Guillermo León Valencia, abuelo de Paloma y presidente de Colombia entre 1962 y 1966, quien bombardeó Marquetalia en 1964, acción que, según Londoño, dio origen a las FARC.
El atraso del Cauca y la élite
El artículo critica la ineptitud de las élites caucanas, señalando que el Cauca es uno de los departamentos más atrasados a pesar de haber sido cuna de 17 presidentes. Londoño contrasta la pobreza actual con los grandes latifundios y monocultivos de caña de azúcar.
Sin embargo, el autor reconoce que también hay Valencias buenos. Destaca a Álvaro Pío Valencia, tío-abuelo de Paloma, quien fue marxista, humanista y rector de la Universidad Santiago de Cali, y que regaló sus tierras a los campesinos. También menciona a Mario Laserna Pinzón, abuelo materno de Paloma, fundador de la Universidad de los Andes y senador por el M-19.
Paradojas de la campaña
Londoño subraya las paradojas de la candidata: se enfrenta a Iván Cepeda, hijo de Manuel Cepeda, quien fue pupilo de Álvaro Pío Valencia. Además, sus fórmulas vicepresidenciales son Aída Quilcué, indígena, y Juan Daniel Oviedo, abiertamente homosexual, lo que contrasta con las posturas conservadoras de Valencia.
El autor critica que Paloma Valencia pueda ser la primera mujer presidenta, pero llegaría apoyada por el "protomacho" Álvaro Uribe, y que en entrevistas intenta mostrarse moderada, aunque ha torpedeado reformas sociales. Londoño concluye que la derecha de Uribe y Valencia ha demostrado capacidad para sabotear la paz y atizar la guerra.



