Encuesta revela que Registraduría es tercera institución con mejor imagen en Colombia
Registraduría, tercera institución con mejor imagen en Colombia

En medio de un ambiente político marcado por la polarización y las críticas sistemáticas, una reciente encuesta de Invamer revela un respaldo significativo hacia la Registraduría Nacional del Estado Civil. Realizada en abril para Noticias Caracol y Blu Radio, la medición indica que esta entidad ocupa el tercer lugar entre las instituciones nacionales con mejor imagen en el país, con un 69,7 % de opinión favorable. Solo las Fuerzas Militares (81,4 %) y la Iglesia Católica (71,6 %) se ubican por encima de la institución encargada de organizar las elecciones y garantizar la transparencia de los escrutinios.

Este resultado constituye un mensaje contundente de respaldo ciudadano frente a las narrativas que han intentado dañar la credibilidad de la Registraduría. En los últimos meses, diversos sectores afines al gobierno de Gustavo Petro han lanzado acusaciones sin sustento sobre supuestas irregularidades electorales, buscando sembrar dudas sobre la transparencia del proceso. Sin embargo, la encuesta demuestra que los colombianos no se han dejado afectar por estos relatos y mantienen su confianza en la seriedad, profesionalismo y autonomía de la entidad.

Contexto de polarización y desconfianza

El contexto en el que se obtiene esta medición es determinante para entender su significado. La Registraduría ha sido blanco de fuertes críticas desde sectores afines al Ejecutivo, que han sostenido un discurso de supuesto fraude sin presentar pruebas. A esto se han sumado movimientos políticos con intereses particulares, en lo que analistas interpretan como un intento deliberado por desestabilizar el escenario político de cara a los próximos comicios. No obstante, el sondeo de Invamer constata que la ciudadanía avala su confianza en la entidad y reconoce en ella valores fundamentales para la democracia.

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En un ambiente marcado por la polarización y la desconfianza generalizada hacia múltiples instituciones del Estado, este nivel de aprobación representa un activo democrático de enorme valor. También es una señal de que el desgaste inducido desde el poder ejecutivo no siempre consigue su objetivo. La favorabilidad de la Registraduría contrasta con la alta desaprobación a la gestión del presidente Petro y las persistentes preocupaciones ciudadanas en materia de economía, corrupción y seguridad.

El sistema electoral colombiano: una cadena de verificación

Parte de la confianza que genera la Registraduría se fundamenta en la arquitectura del proceso electoral colombiano, un sistema que no descansa en una sola persona ni en una sola herramienta tecnológica, sino en una cadena de verificación con múltiples actores y controles sucesivos. Todo comienza en la mesa de votación, donde los votos son contados por jurados de votación, ciudadanos seleccionados mediante sorteo a partir de bases de datos oficiales. Su designación aleatoria garantiza diversidad y evita cualquier discrecionalidad.

Durante la jornada también están presentes los testigos electorales, cuya función es observar el proceso, verificar el conteo y presentar reclamaciones si es necesario. Esto convierte la vigilancia en un ejercicio colectivo y no en un acto de confianza ciega. Al concluir el conteo, el resultado de cada mesa queda registrado en el formulario E-14, documento que constituye la evidencia formal del proceso y puede ser revisado por cualquiera de los actores involucrados.

En cuanto al software utilizado, su rol no es reemplazar el conteo humano, sino consolidar los datos ya registrados en las mesas; es decir, funciona como un sistema de procesamiento de información y no como un mecanismo que define ganadores. La etapa final es el escrutinio, que a diferencia del preconteo —el cual informa con rapidez una tendencia inicial— revisa y valida oficialmente los resultados. Uno aporta velocidad; el otro, certeza jurídica. El sistema opera como una estructura de verificación continua donde intervienen ciudadanos, partidos políticos, documentos físicos y controles institucionales en distintas etapas.

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Un respaldo que trasciende los ataques

Los resultados de la encuesta Invamer también dieron a conocer otros datos relevantes, como la alta desaprobación a la gestión del presidente Petro y la persistencia en las preocupaciones por parte de los ciudadanos en materias de economía, corrupción y seguridad. En ese contexto, la favorabilidad de la Registraduría no es un dato menor. Es el reflejo de una institucionalidad que, pese a los ataques, mantiene su legitimidad ante los ojos de la mayoría de los colombianos.