Fundación Abrázame busca voluntarias para dar afecto a bebés abandonados en Chile
Voluntarias abrazan bebés abandonados en hospitales chilenos

Fundación Abrázame busca voluntarias para dar afecto a bebés abandonados en Chile

En las salas de hospitales y residencias de protección infantil, el llanto de un recién nacido a menudo encuentra consuelo en brazos familiares. Sin embargo, existen bebés que llegan al mundo sin esa red básica de afecto, enfrentando no solo desafíos médicos sino también una profunda soledad emocional. Para responder a esta realidad silenciosa, la Fundación Abrázame ha abierto una nueva convocatoria en Chile, principalmente en Santiago, buscando voluntarias comprometidas con acompañar, abrazar y brindar contención emocional a bebés recién nacidos en situación de abandono.

El valor vital del contacto humano en los primeros días

Diversos estudios científicos respaldados por la fundación destacan que el contacto humano es tan esencial para un bebé como la alimentación o los tratamientos médicos. La ausencia prolongada de afecto puede derivar en privación emocional crónica, con efectos permanentes en el desarrollo físico y psicológico. Lejos de ser un gesto simbólico, el abrazo contribuye activamente a:

  • Estabilizar la respiración y regular el ritmo cardíaco del lactante.
  • Mantener una temperatura corporal adecuada en recién nacidos vulnerables.
  • Acelerar la recuperación médica y mejorar la respuesta frente a procedimientos invasivos en bebés hospitalizados.
  • Reducir los niveles de estrés y favorecer la creación de un apego seguro, previniendo conductas de retraimiento.

Para muchos de estos infantes, ese vínculo temporal con una voluntaria se convierte en su primera experiencia de cuidado sostenido y afecto constante.

Funcionamiento del programa de voluntariado

La Fundación Abrázame cuenta con varios programas, siendo Abrázame+ Primera Infancia uno de los más sensibles, enfocado en el acompañamiento individual de bebés y niños de hasta tres años. En esta modalidad, cada voluntaria se compromete a visitar diariamente al mismo niño o niña por al menos una hora, con el objetivo claro de mitigar el impacto emocional de la institucionalización.

La relación se construye de forma progresiva, con preparación previa y acompañamiento permanente por parte de profesionales del equipo de la fundación. Además, existen modalidades de voluntariado grupal, con visitas periódicas a residencias donde se realizan actividades de estimulación, juego y acompañamiento emocional adaptadas a cada etapa del desarrollo infantil.

Requisitos rigurosos y proceso de postulación

Debido a la cercanía emocional y responsabilidad que implica este rol, el proceso de selección es extremadamente riguroso. Para el programa de primera infancia, se exigen los siguientes requisitos:

  1. Ser mayor de 25 años y residir en la región donde se ejecuta el voluntariado.
  2. Contar con disponibilidad horaria diaria para las visitas.
  3. No tener hijos menores de dos años ni estar atravesando un duelo reciente.
  4. Aprobar una evaluación psicológica exhaustiva y participar en capacitaciones específicas.
  5. Presentar documentación como certificado de antecedentes, acreditando no estar inhabilitada para trabajar con menores de edad.

El proceso completo, desde la postulación hasta la incorporación, puede extenderse por aproximadamente tres meses, asegurando que las voluntarias estén plenamente preparadas para esta labor humanitaria. Las postulaciones se realizan exclusivamente a través del sitio web oficial de la fundación, donde también se detallan otros programas disponibles, incluidos voluntariados profesionales y corporativos.

En contextos donde la ausencia marca los primeros días de vida, un abrazo sostenido puede literalmente cambiar el rumbo de una historia. Para esos bebés abandonados, el gesto de una voluntaria no es pasajero: representa el inicio de un vínculo afectivo que deja huella permanente en su desarrollo emocional y bienestar integral.