Un centenar de integrantes de la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano (CNEB), una disidencia de las antiguas FARC, dejó las armas este jueves y se trasladó a una Zona de Ubicación Temporal (ZUT) en el departamento de Putumayo, como parte de las negociaciones de paz que adelanta con el Gobierno nacional.
Un paso histórico hacia la paz
La Consejería Comisionada de Paz destacó el alcance de esta decisión mediante un comunicado conjunto con el grupo armado. “Con este paso histórico, estas mujeres y hombres inician su tránsito a la vida civil plena, con acompañamiento de las instituciones del Estado colombiano y el apoyo de las comunidades vecinas del territorio”, señaló el documento leído durante la jornada.
Suspensión temporal de operaciones militares
El traslado fue posible gracias a la suspensión temporal de operaciones militares y policiales contra esta estructura armada entre el 14 y el 19 de junio. La medida permitió garantizar las condiciones necesarias para que los integrantes de la organización llegaran a la zona acordada dentro del proceso de negociación.
Las Zonas de Ubicación Temporal como herramienta de paz
La llegada de los combatientes a la Zona de Ubicación Temporal marca una nueva etapa dentro de los diálogos que mantiene el Gobierno con esta organización. Las ZUT fueron creadas como una herramienta de la política de Paz Total para concentrar a miembros de grupos armados, facilitar el abandono de las armas y preparar su incorporación a la vida civil.
Ceremonia de desarme en Valle del Guamuez
El acto principal se realizó en el municipio de Valle del Guamuez, donde los integrantes de la disidencia cambiaron sus uniformes militares por camisetas blancas en una ceremonia cargada de simbolismo. Entre abrazos y mensajes de reconciliación, los participantes dieron inicio formal a una etapa que busca alejarlos de la confrontación armada y acercarlos a escenarios de convivencia institucional.
Mensaje del jefe de la delegación del Gobierno
Durante la actividad, el jefe de la delegación del Gobierno en los diálogos con la CNEB, Armando Novoa, dirigió unas palabras a los excombatientes. “Sean la voz de esperanza, de aliento, de crear caminos desde el corazón. Para todos ustedes, que seguramente piensan en la posibilidad de reencontrarse con sus familias y abrazarlas, mi reconocimiento”, expresó.
Apoyo de las comunidades
Habitantes de la región también participaron en la jornada y manifestaron su respaldo al proceso. Representantes comunitarios destacaron la disposición mostrada por los integrantes de la organización para avanzar hacia el desarme y la reincorporación, en un territorio históricamente afectado por la presencia de grupos armados ilegales.
Una representante de la Asociación de Mujeres Cuidadoras de Vida envió un mensaje de acompañamiento a los participantes. “Como mujer, los abrazo y me pongo en el puesto de cada madre, de cada compañera, de cada abuela, de cada familiar, de cada vecino que algún día dejó de verlos”, afirmó durante el evento, en el que también deseó que este proceso permita escribir “una nueva historia” para quienes abandonan la guerra.
Contexto de tensión superado
La decisión adquiere especial relevancia porque llega después de un periodo de incertidumbre para las conversaciones. En abril pasado, la CNEB estuvo involucrada en ataques ocurridos en el departamento de Nariño que dejaron tres militares muertos y cuatro niños heridos, hechos que pusieron en suspenso el futuro de las negociaciones.
Posteriormente, la organización pidió perdón por lo sucedido y ratificó su compromiso de “no planear ni conducir acciones ofensivas en contra de la fuerza pública, incluido el uso de drones”. Esa declaración permitió retomar el camino de las conversaciones y avanzar hacia el acuerdo que hizo posible la concentración de sus integrantes en Putumayo.
Antecedentes de la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano
La Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano agrupa a los Comandos de Frontera y a la Coordinadora Guerrillera del Pacífico, estructuras que se apartaron de la Segunda Marquetalia después de que esta abandonara los diálogos de paz con el Gobierno.
Como parte de los compromisos adquiridos en la negociación, en octubre del año pasado también fueron destruidas 3,8 toneladas de material de guerra pertenecientes a esta organización, un antecedente que ahora encuentra continuidad con la salida de un centenar de combatientes de la actividad armada.



