La Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) condenó el asesinato del periodista Mateo Pérez Rueda, director del medio digital El Confidente de Yarumal, en el departamento de Antioquia. La organización ya había alertado sobre su desaparición y posible homicidio mientras realizaba labores de reportería en el municipio de Briceño.
Confirmación del asesinato
La FLIP confirmó que una comisión humanitaria recuperó el cuerpo de Pérez Rueda en una zona rural de Briceño, Antioquia. El pronunciamiento se produce después de que la misma organización emitiera una alerta inicial sobre su caso el pasado 7 de mayo, cuando informó que el periodista estaba desaparecido desde el martes 5 de mayo. Según información preliminar, habría sido asesinado en la vereda Palmichal mientras cubría hechos noticiosos en la región.
Trayectoria y temas que cubría
De acuerdo con la FLIP, Mateo Pérez Rueda se dedicaba a investigar y reportar sobre corrupción administrativa, orden público, seguridad y política local en municipios del norte de Antioquia como Yarumal, Briceño, Valdivia e Ituango. Su trabajo se desarrollaba en una zona afectada por la presencia y disputa de grupos armados ilegales, lo que incrementaba los riesgos para su labor periodística.
Llamado a investigar su trabajo
En su pronunciamiento, la FLIP solicitó a la Fiscalía General de la Nación que el caso no sea investigado únicamente como un homicidio común. La organización pidió revisar la agenda periodística de Mateo Pérez, los temas que estaba cubriendo y los intereses que pudieron verse afectados por su labor informativa. Asimismo, solicitó activar protocolos de investigación con enfoque diferencial por su condición de periodista y adoptar medidas de protección para familiares, colegas y posibles testigos del caso.
Cifras alarmantes
Según la FLIP, con el asesinato de Mateo Pérez Rueda ya son 170 los periodistas asesinados en Colombia por razones vinculadas a su oficio desde 1977. De ese total, 22 casos se han registrado en el departamento de Antioquia, lo que evidencia la grave situación que enfrentan los comunicadores en regiones bajo presión armada.
Lo que sigue
Ahora, la investigación penal deberá esclarecer quiénes participaron en el crimen, si existió una relación directa con su trabajo periodístico y qué medidas se tomarán para proteger a otros comunicadores que cubren conflicto, seguridad y corrupción en zonas de alto riesgo.



