Kiev enfrenta crisis eléctrica por ataques rusos a infraestructura energética
La ciudad de Kiev, al igual que el resto de Ucrania, continúa sufriendo los efectos devastadores de los ataques rusos que ahora tienen como objetivo principal desconectar del sistema energético nacional las centrales nucleares, que representan el único suministro estable de electricidad disponible. Esto ocurre después de que bombardeos anteriores ordenados por el Kremlin destruyeran o dañaran gravemente la mayor parte de las centrales no nucleares del país.
Apagones prolongados y suministro limitado
Este miércoles en la capital ucraniana, los abonados al sistema eléctrico experimentaron otro día más de repetidos cortes extendidos de electricidad que alcanzaron hasta ocho horas de duración. Los intervalos en los que sí había suministro no superaban en muchas zonas las dos horas y media. De las 24 horas de la jornada, las previsiones publicadas por las empresas eléctricas garantizaban no más de entre cinco y ocho horas de luz acumuladas al día.
Los apagones son frecuentemente mucho más largos de lo previsto debido a los efectos secundarios que las disrupciones provocadas por los bombardeos rusos crean en el sistema eléctrico nacional.
Sobrecargas y reparaciones urgentes
En una zona urbana de Kiev, operadores de la empresa de electricidad privada ucraniana DTEK reparaban un cable que se rompió por una sobrecarga de tensión. "Cuando la gente vuelve a tener electricidad aprovecha para cargar o enchufar todos sus dispositivos y electrodomésticos antes de que llegue el próximo apagón; esto se produce en prácticamente todos los apartamentos a la vez", explicó a EFE un representante de la empresa para describir estas sobrecargas recurrentes.
"En Kiev no funciona ninguna central eléctrica en estos momentos. El suministro viene de las centrales nucleares que sí funcionan fuera y se vio interrumpido por los últimos ataques rusos a subestaciones eléctricas y líneas de distribución", añadió el empleado, que prefirió no dar su nombre, sobre la causa principal de la extensión de los apagones programados.
Estrategia rusa contra la energía nuclear
Probablemente para no provocar una catástrofe atómica, Rusia no ha golpeado por el momento las centrales nucleares que abastecen de electricidad a Ucrania, pero ha implementado una estrategia alternativa para volverlas inservibles. En lugar de bombardear directamente las centrales nucleares, ataca las subestaciones eléctricas que permiten hacer llegar a la red la electricidad que las primeras generan.
El último gran ataque ruso a la infraestructura energética tuvo lugar durante la madrugada del sábado. En una entrevista con la publicación capitalina Kyiv Independent, el director ejecutivo de la empresa pública de energía Urenergo, Vitali Zaichenko, explicó que el ataque ruso del sábado a subestaciones consiguió reducir la capacidad de generación de todas las centrales nucleares de Ucrania, hasta el punto de disminuir su producción de energía al 50%.
Esfuerzos de reparación y amenazas crecientes
Ucrania trata de reparar con la mayor celeridad posible las subestaciones dañadas para que el país no se quede sin el pilar clave que ha sostenido el suministro eléctrico. Esta situación es especialmente crítica considerando que, en las distintas fases de bombardeos a la infraestructura energética durante esta guerra, Rusia ha conseguido alcanzar con sus misiles y drones las centrales térmicas e hidroeléctricas ucranianas.
Rusia ha incrementado significativamente la cantidad de drones y misiles, especialmente balísticos, que utiliza en estos ataques, hasta un nivel ante el que las defensas aéreas ucranianas se muestran a menudo incapaces de proteger incluso los objetivos de mayor importancia estratégica.
"Ucrania afronta en estos momentos un reto por la amenaza cada vez mayor del uso por parte de Rusia de misiles balísticos", declaró a EFE el experto militar ucraniano Oleksandr Kovalenko.
Capacidad limitada de defensa
El experto señaló que Rusia utilizó el mes pasado una cantidad récord de 91 misiles balísticos, que solo pueden ser interceptados por sistemas Patriot y SAMP/T. De esos misiles balísticos, 32 fueron lanzados por los rusos solo en la madrugada del 3 de febrero. La Fuerza Aérea ucraniana solo pudo derribar 11 de los 32 misiles.
El portavoz de la Fuerza Aérea ucraniana, Yuri Ignat, ha reconocido en diversas entrevistas ofrecidas este mes a medios locales que Ucrania sufre un déficit sustancial tanto de sistemas de defensa antiaérea como de misiles para esos sistemas. Esta carencia deja a merced de nuevos ataques rusos las infraestructuras críticas de las que depende el país para mantener el suministro eléctrico y otros servicios esenciales.